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Registrado: 23 Sep 2006 Mensajes: 28 Ubicación: Argentina
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Publicado: Sab May 17, 2008 2:09 am Asunto: DOS POEMAS LÍRICOS DE OSCAR PORTELA |
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CANTO TERCERO
Beiron Andersson y el poeta
Por Oscar Portela
No se ha borrada nada. De mi alma desesperada
por la huída del Dios cuyo alimento fue
el verbo proferido hace momentos.
Por eso vuelvo. Así fue y así me quiero.
Retorno a ti mi Dios. Retorno a mi alma.
Retorno a la perdida Itaca y luz de Egeo
del cual nació la piel de lino
donde escribo la gesta desta aurora
que hoy despierta.
En ti se funden todos los deseos.
Naciste del espanto que es belleza.
La belleza que enciende y enceniza.
O enceguece al arúspice que ruega.
¡Oh tú mi Lucumón donde los pájaros
trinan sobre el follaje de tu pelo!.
El canto ya perdido hace segundos volverá
En pesadillas a los sueños.
Yo soy augur y auriga a un mismo tiempo.
Y tú la epifanía del profeta
Que esperaba hace tiempo este momento.
¿Que importan ya las tempestades y demonios?
Tú eres el Dios y yo la lira
que gime entre tus dedos.
La ajorca en tus tobillos.
La corona de mirto en tu cabeza.
Los elementos todos. Todas las armonías cósmicas
que elevas a nuevas sinfonías y latencias
tienen un nombre Beiron.
Tú eres el mar y yo solo marea.
Tu eres la tempestad yo solo un viento o una brisa
que pasa y se dispersa y este canto inaudible
de lo orféico como ofrenda.
La alborada en tus ojos resplandece.
Es lo abierto donde se encuentran solos
el poeta y su Dios cuando bendicen
lo áureo del poniente.
Baldía fue esta tierra y tú regaste el labradío
Cuando el poeta sacrificó los verbos, las imágenes.
Y la lengua truncada de los nombres con que
intenta alabarte sin hacerlo.
Si pudiera volber a la memoria que tú llevas.
Pero la muerte de la grafía teme
Al Dios que canto y borra ya estas huellas.
¡Mas no importa el vacío de la nada del aquel papiro
Que expiró en un templo porque el templo eres tú
Que renacido vuelves a toda primavera lo celeste!.
Ha llegado el momento deseado. Ya no habrá ciegos
Que no vean ni videntes que no queden ciegos
Ante la aurea visión de lo terreno.
Encarnado y sangral como un poema
te revelas al alma peregrina .
Y tú le das posada y lo bendices como bendices
todo lo que tocas con la densa hermosura de tu cuerpo.
Posado estás ahora como el pájaro que canta
sobre una rama ardida en el invierno.
Pues tu todo lo puedes.
¡Ahora mísmo puedes un poema!
Tú lejano y cercano. Tú infinito.
Y yo mortal que oficia
los augurios de otras primaveras.
Ya llevarás orlada una corona sobre la augusta
y soberana frente emergida de la negra melena
con que asientes a todo.
Y bendices lo frágil y deyecto.
La vuelta eterna es tu camino cierto.
Por el sendero que transitas
todo como la mar y la marean vuelven.
¿Como santificaste hoy denudo siempre el alfabeto
del amante mortal augur ciego y poeta?
¿Y al poema perdidoentre el follaje
de tus labios de almendro?
¿Porqué floreces hoy? ¿Por qué acaeces?
¿Que medidas de tiempo cuantifican
tus espacios y tiempos?
¿Porque la roza sin porque florece?
Así floreces Beiron.
Y en estos tiempos tórridos tú marcas
la anunciación de un infinito nuevo.
El silicio que crece será cuna de otra estrella fugas
que alumbre un poema.
Pues Beiron Andersson todo lo redime.
Y esta es la profecía de un vidente.
CANTO DE AMOR A RICARDO FACCINI
POEMA DE OSCAR PORTELA
Y solo tu Ricardo, amado de los Dioses,
podrías despertarme del sueño de la muerte
donde yazgo sepultado en las criptas
del poema. Y solo tú podrías ordenarme
anda, despiertate y camina, pues odio los
caminos y emprender nuevamente el largo
viaje de un sueño que no termina nunca y recordar
nombrandome en tus ojos aquellos éxtasis
del abra – bajando yo del potro- , solo, solo,
rezando a aquel "guayabo” bajo la luz
que penetraba casi irreal, casi soñada,
como los ojos tuyos, verdes como
el sueño del que pasta el deseo de la vida
y las fuerzas de renacer en ti una y mil veces.
Que belleza Ricardo, que belleza la tuya, y no hay
ningún diamante igual que se compare al laúd
de tus labios cuando sonríes y al temor
de ser muertos que sueñan estar vivos
y a instantes se desvanece en tu pelo.
Volber volber hasta el Oráculo de Delfos
y preguntar allí: ¿Eres el Dios que nos buscamos?
Y oír que de tu riza surgen como los mundos
de la espuma los simulacro que en
nuestros sueños mas allá
de la vida y de la muerte
dicen “levántate y camina” que te espero. _________________ Oscar Portela |
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