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Los atropellos del imperio
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Cordobés
Master King


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MensajePublicado: Vie Dic 22, 2006 4:23 pm    Asunto: Los atropellos del imperio Responder citando

El próximo objetivo militar de Estados Unidos

Los cañones del Washington apuntan hacia Irán

Por Juan C. Alfaro | Desde la Redacción de APM

Existen distintos factores para pensar que el país norteamericano ataque militarmente a el país persa. Hoy se puede definir en la ONU si hay sanciones contra Teherán ¿Qué pasará después?


Según dio a conocer el día de ayer el diario estadounidense The New York, un alto funcionario de Washington indicó que Estados Unidos y Gran Bretaña se encuentran movilizando sus buques de guerra hacia el Golfo Pérsico como forma de presión hacia Irán.
Cabe recordar que dentro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) se discute la aplicación de sanciones hacia Teherán y su desarrollo nuclear. El país persa se niega a detener su programa ante las amenazas del llamado bloque occidental liderado por Estados Unidos, que sostienen sin pruebas certeras que tendría fines bélicos.

Según The New York, la fuente citada aseguró que el nuevo jefe del Pentágono, Robert Gates aprobará el envío de un segundo portaaviones a la zona, solicitado por los mandos militares. Si bien dijo que la iniciativa no forma parte de preparativos para una ofensiva, reconoció que "crece la posibilidad de atacar a Irán".

Por su parte The Times aseguró citando a un a un funcionario estadounidense que mantuvo el anonimato que "se espera que esta semana el secretario de Defensa apruebe una petición de comandantes para (enviar) un segundo portaaviones y sus barcos de apoyo para que sean colocados a una distancia de navegación rápida de Irán " a comienzos de 2007.

La fuente sostuvo que esta iniciativa no forma parte de preparativos para una ofensiva, aunque "reconocen que la posibilidad de atacar a Irán crece y que los líderes iraníes podrían aumentar sus provocaciones". La marina británica "planea agregar dos buques barreminas a su flota, la que ya forma parte de la coalición internacional que patrulla las aguas en el Golfo", agregó la publicación.

Estos movimientos bélicos son casualmente ejecutados horas antes de que el Consejo de Seguridad vote sobre la cuestión nuclear iraní. El borrador de la resolución presentado por Francia y Gran Bretaña es firmemente apoyado por Washington, ya que aconseja imponer sanciones a Irán, a pesar de que éste omite la prohibición de viajar y permitir la entrada de varios ciudadanos iraníes implicados en el programa nuclear iraní.

La dama de los halcones de Washington, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice dijo que “no es ningún secreto que hubiéramos preferido haberlo tenido antes de haber sido el único en elaborarlo, y por supuesto podría haber incluido otras cuestiones”.

Rice subrayó que la resolución le dejaría claro a Irán que “la comunidad internacional no va a tolerar su desafío”. Sería bueno recordarle a la funcionaria estadounidense que los que ella llama “la comunidad internacional”, son un puñado de países bajo su liderazgo. Además, un gran porcentaje de países del orbe dieron el visto bueno al desarrollo nuclear pacifico de Irán en la ultima cumbre de los países No Alineados (NOAL). Entonces ¿de qué comunidad internacional habla la dama de los halcones estadounidenses?

Es más, dentro del mismo Consejo de Seguridad con sus cinco miembros con derecho a veto –Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña- existen diferencias en cuanto a una condena hacia el país islámico.

Según el último borrador de trabajo, se prohíbe a los países distribuir materiales específicos y tecnología que pueda ser empleada o contribuya a que Irán perfeccione sus programas nuclear y balístico.

En este marco, Rusia juega un papel muy importante, dado que es el principal abastecedor de tecnología nuclear de Teherán y además le vende armamento sofisticado a ese país.

Es por eso que en conferencia de prensa el canciller ruso, Sergei Lavrov, criticó el borrador de resolución. “Nuestros socios intentan cambiar la situación a su favor, pero cortarán los lazos económicos y comerciales en áreas totalmente legítimas”, comentó Lavrov.

Las potencias europeas y Estados Unidos quieren que el Consejo de Seguridad apruebe la resolución esta semana. Sin embargo, Moscú dio algunos indicios de por qué el documento no tiene su aval.

“La prohibición de viajar a funcionarios iraníes es, en nuestra opinión, una especie de castigo y desde un principio aclaramos que no íbamos a aceptarlo”, sentenció el canciller de Rusia.

Por su parte, uno de los socios espartanos de George W. Bush, el primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair prepara el terreno para una eventual condena contra Irán.

De visita en Dubai, Blair llamó a los países “moderados” de Medio Oriente a unirse contra el “radicalismo iraní”.

“Debemos apoyar a los gobiernos y pueblos moderados y modernizadores en esta región. Debemos reconocer el desafío estratégico que representa el gobierno de irán, no su pueblo, y posiblemente no todos sus gobernantes, pero aquellos que actualmente dirigen sus políticas”, dijo Blair.

Bajo este marco, se pueden citar dos hechos más que señalan que se esta preparando el terreno para un ataque militar contra Irán. Hace unos cuantos días el otro socio espartano de Bush, el primer ministro israelí, Ehud Olmert sugirió ante una cadena de televisión alemana que Israel posee armas nucleares.

Más allá del conocimiento general del estatus nuclear de Tel Aviv, las declaraciones de Olmert fueron tomados por muchos medios de prensa como un lapsus. Sin embargo, con este escenario desplegado esa apreciación se torna errónea. ¿Fue realmente un desliz o un ejercicio deliberado de amenaza de Israel a Irán?

Desde hace varios meses distintos informes y análisis sostienen que sino es Estados Unidos el que ataque a Irán, el encargado de llevar a cabo esa tarea sería Israel, sumando el hecho de que utilizaría armas nucleares en esa acción.

El segundo hecho a destacar es que según informaciones recientes el Pentágono está solicitando 99.700 millones de dólares adicionales para las campañas bélicas en Iraq y Afganistán. Sin embargo, ese patatas verdes ¿no estaría destinado a su vez a un eventual ataque militar contra Irán?

Se sabe que dentro del ala mas dura de los halcones de Washington un ataque a Irán es una idea que se viene manejando desde hace más de un año.

Para lograr esto, es necesario para Estados Unidos y sus aliados desgastar toda solución diplomática a la cuestión nuclear iraní. Se vislumbra que en caso de que se aprueben sanciones contra Teherán, estas no se cumplirían en su totalidad, principalmente porque Rusia y China tienen muchos intereses en el país persa.

Entonces, agotada la vía diplomática Washington y su sequito tendrían la excusa perfecta para una acción militar contra Irán.

¿Y cuales son las principales razones?

En los recientes comicios legislativos desarrollados en el país persa, los opositores del presidente Mahmoud Ahmadinejad ganaron y algunos analistas sostienen que esta situación es un revés para el mandatario. Esa coyuntura de política interna puede ser usada por Estados Unidos y sus aliados en pos de sus intereses.

Por otra parte, en los últimos meses Teherán se ha posicionado como un factor de gran importancia en los conflictos de Medio Oriente. Es más, desde muchos sectores dentro de Estados Unidos se aconseja el dialogo con Irán es virtud de una búsqueda de soluciones para esa región.

Esto sin lugar a dudas, no es una vía del agrado de los halcones de Washington y Tel Aviv. El país persa, para ellos, no puede ser una potencia regional, ese papel está reservado exclusivamente para Israel.

Además, esta también el jugoso botín de guerra negro. Irán es segundo mayor productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y también cuenta con la segunda reserva de gas a nivel mundial.

Esta semana Teherán pidió a sus compradores de petróleo que le paguen en euros, debido a que está removiendo los dólares de las reservas, dijeron ayer funcionarios y fuentes de la industria iraní.

Alrededor del 57 por ciento del ingreso de Irán por las exportaciones de 2,38 millones de barriles por día (bpd) de crudo es ahora en euros, de acuerdo a Gholamhossein Nozari, director administrativo de la National Iranian Oil Company (NIOC).

La estatal NIOC, actuando bajo las instrucciones del Banco Central de Irán, ha incluido una nueva cláusula en los contratos de suministro de petróleo que le permiten solicitar el pago en euros u otras divisas.

Esta cuestión es por demás importante, ya que el la guerra económica que tiene el euro y el dólar, la decisión de el país persa puede perjudicar en gran medida a los intereses estadounidenses.

Muchos analistas consideran que una de las razones para el ataque a Iraq en 2003 fue la decisión de Saddam Hussein de cotizar el petróleo en euros y exigir que éste se pagara en la divisa europea y no en dólares.

Este factor explica el interés estadounidense de llevar a cabo la campaña militar contra Iraq, donde primó el deseo de la Administración Bush de asegurar el papel del dólar como divisa única en la que se pagan las transacciones petrolíferas en el mercado internacional.

El golpe que recibieron Bush y sus huestes en las últimas elecciones legislativas, los marines empantanados en Iraq, la decadencia de Estados Unidos como potencia unipolar, no son barreras que puedan impedir los delirios imperiales de estos hombres. El petróleo y la industria militar son los motores que impulsan todas sus guerras de conquista.

El objetivo Irán parece estar en la cuenta regresiva y una nueva guerra de conquista retumba en la conciencia de la humanidad, mientras muchos solo observan inertes el día de la hora cero.

jcalfaro@prensamercosur.com.ar
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Cordobés
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MensajePublicado: Vie Dic 22, 2006 4:51 pm    Asunto: Responder citando

Reír y morir en Bagdad


Patrice Claude
Bitacora


En el Irak de hoy, el comediante que dice una palabra de más, tiene el camino asegurado a la morgue. Una encrucijada mortal para quienes apuestan al humor pero no encuentran respuestas a la desesperación.

''¡Atención! Acaban de anunciar la partida de las tropas norteamericanas de Irak, a partir del 1-1...'' El comediante frunce el ceño antes de continuar. ''Eh, perdón... Los norteamericanos están partiendo, pero 1 por 1. Hicimos la cuenta y estarán todos en su casa de acá a... un poco menos de 600 años''.

¿Se puede seguir haciendo humor en Irak? Al-Sharqiya, una de las muchas cadenas de televisión satelital creadas después de la invasión anglo-norteamericana en marzo de 2003, se aboca al humor cada noche y con cierto éxito. ''Caricaturas'', su programa de 45 minutos de ''informaciones cotidianas verdaderas o falsas'' se esfuerza por tomar las noticias del día a la chacota. En tres años de existencia, el programa se convirtió en uno de los más populares del paisaje audiovisual iraquí.

La corrupción, la voracidad de los partidos, el gobierno ''fantasma'', los ministros cada vez más en el extranjero que en sus oficinas de la ultrafortificada ''zona verde'' en Bagdad, la multiplicación de las fuerzas policiales, las brutalidades, la ignorancia y las sandeces norteamericanas son los temas favoritos del programa. ''No hablamos de religión, nunca nombramos a los políticos sobre los que hacemos bromas ni identificamos a las milicias o a los grupos guerrilleros a los que aludimos'', le había dicho recientemente a un colega iraquí Walid Hassan Djahaz, el conductor del programa. Esta prudencia, sin embargo, no le sirvió de nada.

El lunes 20 de noviembre, este cómico chiíta de 47 años y padre de cinco hijos fue asesinado por una banda de milicias armadas que lo esperaban cerca de su casa en Bagdad. Cuatro balas en el pecho. Los tres colegas que actuaban con él partieron al día siguiente a Siria. ''Para descansar'', explica un periodista de la cadena. No es seguro que ''Caricaturas'' vuelva a estar en el aire.

Desde hace casi cuatro años, así es la vida en Irak: caótica y mortal. Los iraquíes pasan la mayor parte del tiempo encerrados en sus casas por la inseguridad creciente, que junto al toque de queda diario y el desempleo endémico, los ha convertido en verdaderos adictos a la televisión. Teóricamente, bajo la dictadura, sólo tenían acceso a cuatro cadenas públicas, pero los más prósperos corrían el riesgo de esconder antenas satelitales para mirar ilegalmente las cadenas del mundo, y le pagaban a la policía cuando los descubría. Ahora, los techos de Bagdad y otras ciudades están cubiertos de antenas.

Pero, en el Irak actual, el humor es una práctica más peligrosa aún que bajo el antiguo régimen. ''Con Saddam'', dice Jassem Charaf, un reconocido comediante, ''no se podía mencionar el nombre de Dios, de Saddam, de sus allegados o de sus ministros. Pero diría que se nos toleraba''. Hoy, una palabra de más te manda directamente a la morgue.

Hace algunas semanas, Saad Bazzaz, dueño de la cadena Al-Sharqiya, un empresario sunita hoy refugiado en Londres, prohibió la difusión de una sátira sobre el juicio a Saddam Hussein. ''Al saber que tres abogados del ex tirano fueron asesinados, que tres de nuestros periodistas también fueron asesinados este año, esto nos demuestra que nadie hoy está al abrigo de las represalias'', confía uno de sus allegados en Bagdad.

Escrito por Taleb Al-Soudani, un chiíta laico de 40 años que creó el concepto de otro programa llamado ''¡Apúrate, está muerto!'', el tema estaba destinado a este nuevo programa muy cáustico que desembarcó en Al-Sharqiya a principios de octubre. El juicio del siglo dio lugar a otro tema sobre los riesgos muy graves de la división étnico-confesional que amenazan al país. Saaed Khalifa, una estrella cómica local que utiliza todo tipo de maquillajes (se disfraza de mujer, de boxeador, etc.), anuncia así la realización en Bagdad de una gran conferencia ''de la liga de las repúblicas libres de Irak''. ''Los gobiernos de Waziriya y de Kasra (dos barrios adyacentes a Bagdad, uno sunita y el otro, chiíta) emprendieron negociaciones de paz'', dice el comediante en tono serio. ''En cambio, persisten los problemas entre las repúblicas de Karrada-in y Karrada-out'' un único barrio central de Bagdad donde los residentes sunitas están huyendo en estos tiempos de limpieza étnica con
ametralladora en
mano.

''Otra cuestión ultrasensible que se debate en la conferencia de la liga es el embargo insostenible iniciado contra la república de Bab el-Sharji'', un barrio de Bagdad muy conocido por sus tiendas electrónicas de bajos precios.

Ya célebre en el régimen de Saddam, Saaed Khalifa sueña ante todo con convertirse en una gata. ''Pero, ¿para qué?'', pregunta un colega. ''¿Alguna vez viste a alguien preguntarle a un gato si es kurdo o árabe, chiíta o sunita?'' En otro número de ''¡Apúrate, está muerto!'', Khalifa, vestido como un príncipe, anuncia: ''Estamos en 2017, soy el último iraquí vivo. Para mí todas las mujeres, los autos hermosos y la riqueza. Para mí les manijas de la electricidad nacional: de ahora en más, yo solo decido a qué hora se corta la luz!''

Los residentes de Bagdad, que en promedio sólo reciben entre tres y cinco horas de electricidad por día, según los barrios y la pertenencia social o confesional mayoritaria de sus habitantes-, valoran este humor negro. El autor, que inventó el concepto del programa y vendió todos sus derechos a la cadena por 2.500 euros, afirma no tener ''esperanzas para Irak''. Piensa que los ministros que se suceden son incompetentes y están ocupados en llenarse los bolsillos. También piensa que la experiencia democrática prometida por los norteamericanos estaba muerta antes de nacer. Como todos los humoristas, Taleb Al-Soudani es un verdadero desesperado.


Patrice Claude es periodista de Le Monde. Francia.
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Cordobés
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MensajePublicado: Vie Dic 22, 2006 5:00 pm    Asunto: Responder citando

La ocupación estadounidense de Iraq


Anthony Arnove
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández


La tragedia desencadenada por la invasión y ocupación estadounidense de Iraq desafía cualquier capacidad de descripción. Según los descubrimientos más recientes de la revista médica Lancet, la cifra de “exceso de muertes” en Iraq desde la invasión es de más de 650.000 personas. Según Refugee International, “Iraq supone la crisis más terrible (y sigue agravándose) de refugiados en el mundo”: casi dos millones de iraquíes han huido del país y al menos 500.000 se han desplazado a nivel interno. “Un galón de gasolina costaba sólo 4 céntimos en noviembre. Ahora, una vez que el FMI presionó al Ministro del Petróleo para que cortara los subsidios, el precio oficial es de unos 67 céntimos”, señala el New York Times. “La veloz subida ha supuesto un trauma para los iraquíes, que consiguen salarios de tan sólo unos 150 dólares de media al mes, si es que tienen algún trabajo”, un matiz muy importante, ya que la tasa de desempleo nacional fluctúa entre el 60-70%.


Octubre de 2006 demostró ser el mes más sangriento de toda la ocupación, con más de 6.000 civiles asesinados en Iraq, la mayor parte de ellos en Bagdad, adonde, desde el mes de agosto, se han enviado miles de soldados más con el pretexto de restaurar el orden y la estabilidad de la ciudad, aunque no han hecho sino crear más violencia. El investigador especial de Naciones Unidas, Manfred Nowak, señala que en Iraq el problema de “la tortura se escapa de todo control”. “La situación es tan mala que mucha gente dice ahora que se está mucho peor que en tiempos de Sadam Husein”. El número de soldados estadounidense muertos es actualmente superior a los 2.900, con más de 21.000 heridos, muchos de ellos de gravedad.


La tendencia subyacente es clara: para la mayoría de los iraquíes, la vida empeora con cada nuevo día de ocupación. En vez de contener la guerra civil o el conflicto sectario, la ocupación está incitándolos más. En vez de ser una fuente de estabilidad, la ocupación es la mayor fuente de inestabilidad y caos.


Todas las razones que EEUU está alegando para no retirar sus tropas de Iraq son falsas. La realidad es que las tropas se están quedando en Iraq por muchas y diferentes razones de las que tratan de vender las elites políticas y un todavía servil establishment de prensa: Se están quedando para salvar la cara de una elite política estadounidense a la que le importan un comino tanto las vidas de los iraquíes como la de sus propios soldados; para conseguir el objetivo de convertir a Iraq en un fiel estado clientelista situado estratégicamente cerca de los recursos energéticos más importantes y de las rutas de transporte entre Oriente Medio, hogar de las dos terceras partes de las reservas petrolíferas del mundo, y el Asia Central y Occidental; para servir como base para la proyección del poder militar estadounidense en la región, especialmente con el creciente conflicto entre USA e Irán; para mantener la legitimidad del imperialismo estadounidense, que necesita el pretexto de una guerra global contra el terror para justificar nuevas intervenciones militares, para ampliar los presupuestos militares, para seguir concentrando el poder en el ejecutivo y para restringir las libertades civiles. El ejército estadounidense no invadió y ocupó Iraq para extender la democracia, comprobar la proliferación de armas de destrucción masiva, reconstruir el país o detener la guerra civil. De hecho, las tropas permanecen aún en Iraq para impedir la autodeterminación y democracia genuina para el pueblo iraquí, que ha dejado muy claro que quiere que las tropas estadounidenses salgan de Iraq de inmediato; que se siente menos seguro como consecuencia de la ocupación; que piensa que la ocupación está incentivando, no suprimiendo la lucha sectaria; y que apoya los ataques armados contra las tropas ocupantes y las fuerzas de seguridad iraquíes, que no son vistas como independientes sino como colaboradoras con la ocupación.


No es sólo el pueblo iraquí el que se opone a la ocupación de su país y quiere que las tropas se vayan. Una clara mayoría del pueblo estadounidense ha expresado el mismo sentimiento en las encuestas más importantes que se han llevado a cabo y en los resultados de las elecciones legislativas, que inclinó a ambas cámaras del congreso y a la mayoría de los gobiernos de los diferentes estados hacia los demócratas, en un voto claro contra la arrogancia imperial del enfoque “de mantenerse firme en el mismo camino” de Bush. La gente no votó para que se concediera más patatas verdes al Pentágono (como el líder entrante de la mayoría en el Senado, Harry Reid de Nevada, prometió de inmediato, anunciando un plan para llevar 75.000 millones de dólares más al Pentágono), por una mayor “supervisión” de la guerra (la palabra más usada por los demócratas estos días), o para enviar más tropas (como el representante demócrata de Texas Silvestre Reyes, el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara, ha pedido), sino para empezar a traer las tropas a casa. Una clara mayoría de las tropas estadounidenses en servicio quiere lo mismo, como una muy ignorada encuesta del Zogby International averiguó a principios de 2005: que un 72% de sus componentes quería que estuviéramos fuera de Iraq a finales de 2006.


Pero la respuesta de Bush al clamor popular de oposición a la guerra, que le ha llevado no sólo al revés que le han supuesto las elecciones legislativas sino incluso a una mayor erosión de los ya abismales índices de aprobación de su gestión (sólo un 27% aprueba cómo ha manejado la guerra), ha consistido en insistir en que el sol todavía gira alrededor de la tierra. “¡Desde luego que estamos ganando!”, dijo Bush a los periodistas. “Sé que se especula mucho que esos informes en Washington significan que va a haber algún tipo de salida elegante de Iraq”, dijo Bush. “Ese enfoque de una salida honrosa de Iraq sencillamente no es en absoluto realista”, añadió. “Vamos a permanecer en Iraq hasta que terminemos el trabajo”. En una línea parecida, el Vicepresidente Cheney dijo: “Sé lo que el Presidente piensa. Sé lo que pienso yo. Y no estamos buscando una estrategia de salida. Estamos buscando la victoria”.


Tras las elecciones a medio plazo, Bush se vio forzado a deshacerse de su muy impopular secretario de defensa, Donald Rumsfeld, pero nombró en su lugar a alguien que es poco probable que contemple algún cambio fundamental en la estrategia de EEUU. Robert Gates, un antiguo elemento de la CIA, es un ferviente Guerrero de la Guerra Fría que defendía, entre otras políticas iluminadas, el bombardeo de los sandinistas en Nicaragua por atreverse a desafiar el orden corrupto de los dictadores de los escuadrones de la muerte en Latinoamérica. Bush dejó caer también al embajador ante las Naciones Unidas, John Bolton, un hombre que representa todo lo que el mundo odia de la política exterior estadounidense actual.


Quizá lo que resulta más significativo, a la vista del fracaso en Iraq, es que el Congreso recurriera a la vieja estrategia de poner en manos de un grupo de “hombres sabios” el intento de encontrar una salida a una guerra fracasada, convocando al Grupo de Estudio para Iraq (ISG, en sus siglas en inglés), formado por el componedor de entuertos de la familia Bush James Baker III, el anterior congresista por Indiana Lee Hamilton, y otras figuras del establishment de la política exterior con poco o ningún conocimiento de Iraq. La comisión no iba nunca a abogar por un cambio radical de la política estadounidense en Iraq, pero incluso así, Bush, desde el principio, no quiso comprometerse, estableciendo dos comités militares internos diferentes para que hicieran sugerencias a la Casa Blanca sobre los próximos pasos a dar en Iraq (además, había supervisado una operación de inteligencia aparte para crearan una evidencia que sería utilizada en primer lugar para vender la invasión). En efecto, cuando los hallazgos del informe se publicaron el 6 de diciembre, Bush se distanció inmediatamente de sus muy limitadas recomendaciones. Como señaló el New York Sun: “Con escasas 24 horas, el bipartidista informe ha sido colocado en una estantería alta para que se lo coma el polvo, su principal función ha sido la de apagar el sofoco del presidente durante un tiempo para permitirle recuperar firmeza ante la prensa” y seguir con el mismo rumbo anterior. Bush rechazó de inmediato el llamamiento del informe a negociar con Irán y Siria, el Wall Street Jornal informó: “Un alto oficial de la administración dijo que la Casa Blanca no se sentía vinculada al informe y que es poco probable que se pongan en marcha sus recomendaciones, especialmente las que piden un encuentro diplomático con los adversarios de EEUU: Siria e Irán”. Además, “la Casa Blanca ha rechazado numerosos llamamientos para corregir el curso de los acontecimientos en Iraq, insistiendo en que se mantendría indefinidamente la actual cifra de personal militar en Iraq”.


Pero aunque la administración Bush tratara de poner en práctica de inmediato todas las recomendaciones del informe del ISG, sería sólo una fórmula para más muertes, desplazamientos y desesperación. El informe del ISG rechaza explícitamente fijar cualquier directriz o calendario de retirada, afirma la necesidad de una “presencia militar considerable en la región, con todas nuestras aún importantes cifras de fuerzas en Iraq y con nuestros poderosos despliegues aéreos, navales y terrestres por Kuwait, Bahrein y Qatar, así como un aumento de la presencia en Afganistán” para años venideros, y básicamente más de lo mismo de la Doctrina Bush de “cuando los iraquíes se hagan cargo, nosotros nos retiraremos”, es decir “iraquización” del conflicto, al igual que se presentó en su día la “vietnamización” como la solución para Vietnam.


Merece la pena revisar brevemente las diversas opciones que están siendo ahora consideradas por la administración Bush, ninguna de las cuales ofrece ninguna alternativa real:


A corto plazo, envío de más tropas


La idea de que enviando más tropas se proporcionará estabilidad y mejorará la situación en Iraq ignora el hecho de que EEUU es la principal fuente de violencia e inestabilidad. Más tropas engendran a la vez más oposición y más violencia sectaria. Michael Schwartz observa: “En lugar de entrar en una ciudad en la que reina la violencia y restaurar el orden, [las fuerzas estadounidenses] entran en una ciudad relativamente tranquila y crean violencia. El retrato exacto de esta situación es que las ciudades de mayor hostilidad anti-estadounidense, como Tal Afar y Ramada, han quedado por lo general razonablemente en paz en cuanto las tropas estadounidenses se van de allí”. Incluso el ISG señala que la “Operación Juntos Adelante II”, por la que miles de soldados estadounidenses se desplegaron desde otras zonas hasta Bagdad en agosto de 2006, consiguió todo lo contrario del objetivo declarado: “Los índices de violencia en Bagdad, que ya alcanzaban niveles elevados- saltaron a más del 43% entre el verano y octubre de 2006”. Schwartz señala también el proceso a través del que una mayor presencia de tropas de combate estadounidenses no haría más que exacerbar la violencia sectaria:


“Las patrullas estadounidenses por las barriadas chiíes inmovilizan a las defensas locales y hacen que la comunidad sea más vulnerable ante los ataques yihadistas; aunque las invasiones estadounidenses en las comunidades sunníes son aún más lesivas. No sólo inmovilizan a las fuerzas locales de defensa, sino que casi siempre implican la irrupción de unidades del ejército iraquí, compuestas fundamentalmente de soldados chiíes (ya que el ejército formado por los estadounidenses es mayoritariamente chií). Esto provoca violencia en forma de combates entre los militares chiíes (así como las milicias chiíes infiltradas en las fuerzas policiales) y los combatientes de la resistencia sunní que defienden sus comunidades. Estos ataques generan una inmensa amargura entre los sunníes, que les ven como parte del intento chií de utilizar al ejército estadounidense para conquistar e inmovilizar a las ciudades sunníes. La consecuencia es un aumento de nuevos yihadistas ansiosos de venganza sacrificando sus vidas mediante actos terroristas o con ataques del estilo de los escuadrones de la muerte contra las comunidades chiíes, quienes, a su vez, impulsan a los escuadrones de la muerte chiíes en un ciclo intensificado de brutal violencia.


Además, los EEUU no pueden añadir más tropas sin forzar a un ejército ya muy agobiado y sin tener que acudir a un mayor uso de medidas de reclutamiento por la puerta de atrás que van a provocar más oposición, en EEUU y entre los militares, a las ocupaciones de Iraq y Afganistán, ésta última otra ocupación fracasada.


Nos retiraremos en cuanto puedan arreglárselas solos


La idea de que puede mejorarse el entrenamiento de las tropas iraquíes, una importante recomendación del informe ISG, da a entender que hay una solución técnica que EEUU debe afrontar en Iraq. Pero la razón de la resistencia a la ocupación estadounidense es política. Mientras EEUU continúe como poder ocupante, la policía y el ejército seguirán siendo considerados ilegítimos y colaboradores. Mientras tanto, los grupos de la resistencia en Iraq, que no se enfrentan a problemas de entrenamiento de ese tipo, están llevando a cabo cada vez más operaciones sofisticadas, que incluyen combates militares directos con las tropas estadounidenses, por la sencilla razón de que sus combatientes están políticamente motivados y tienen un objetivo definido que cuenta con amplios apoyos.


Involucrar a Irán y a Siria


La idea subyacente en esta estrategia, otra idea central importante del informe del ISG, es que el núcleo de la resistencia a la ocupación estadounidense es más exterior que indígena, al igual, como hemos dicho, que se empeñaban en defender que la resistencia popular de los vietnamitas ante el terrorismo de estado estadounidense estaba dirigida por Moscú y Pekín. Con ese ilusorio punto de vista, Irán y Siria, y grupos tales como al-Qaeda y Hizbollah, son la fuente de la violencia en Iraq. Esta teoría sin base alguna lleva entonces a la igualmente idea sin base de que EEUU estabilizará de alguna forma Iraq mediante conversaciones con dos gobiernos que se ha comprometido a derrocar. Como observa el Financial Times, hay pocas razones para pensar que Bush “estaría deseando seguir consejos que contradicen su profundamente arraigada creencia de que EEUU no debería hablar con Irán o Siria” porque si lo hace estaría “recompensando la mala conducta”. Bush ha dicho repetidamente que una precondición para hablar con Irán es la suspensión del programa de enriquecimiento nuclear legal del país, algo que Irán no tiene razón alguna para aceptar en busca de avances en las negociaciones. En cualquier caso, incluso si tuvieran lugar las negociaciones, Irán y Siria no son los dueños de los sucesos en Iraq, que están siendo impulsados por la política interna y por las dinámicas de la ocupación estadounidense.


Retirada gradual


Las propuestas de retirada gradual sin calendario son una fórmula ideal para que prosiga un horizonte infinitamente en descomposición. La idea tras la retirada gradual fue situada con bastante precisión, y cinismo, por Donald Rumsfeld en un memorando secreto escrito el 6 de noviembre y que fue filtrado, justo unos cuantos días antes de su dimisión: “Refundir la misión militar estadounidense con los objetivos estadounidenses (cuando hablemos de ellos) para que aparezcan de forma minimalista. Es decir, cambiar la retórica mientras se rebajan las expectativas pero persiguiendo los mismos objetivos. Anunciar que cualquier nuevo enfoque que EEUU decida lo llevará a cabo durante un período de prueba. Esto nos proporcionará capacidad para reajustarnos y situarnos en otra dirección, si fuera necesario y, de esta forma, ‘no perder’”.


Reorganización


Una palabra que parece haberse puesto de moda actualmente en las discusiones sobre la ocupación de Iraq, especialmente entre los demócratas, es la de reorganización. El 14 de noviembre de 2006, el Senador Russ Feingold, el representante demócrata de Wisconsin, considerado como la extrema izquierda entre los funcionarios electos del partido, introdujo un proyecto de ley “pidiendo el repliegue de las fuerzas estadounidenses de Iraq a partir del 1 de julio de 2007”. Pero el mismo plan pide mantener las tropas en Iraq. “Mi legislación permitiría que un mínimo nivel de fuerzas estadounidenses permanecieran en Iraq para llevar a cabo actividades de contraterrorismo, para entrenar a las fuerzas de seguridad iraquíes y para proteger las infraestructuras y personal estadounidense”. Es decir, previsiones de reorganización de bases, tropas y ocupación estadounidenses, en el sentido de cambiar a algún personal a otras bases militares en la región –de donde pueden ser movilizadas con rapidez para atacar cuando sea necesario- y, muy probablemente, trasladar el peso mayor de la situación al poder aéreo en Iraq y en la región para proseguir con los objetivos imperiales estadounidenses.


Partición


Un plan que el ISG no recomendaba y que Bush también ha criticado pero que sigue representando una posibilidad real si la crisis en Iraq sigue agravándose, es el de la partición. El deterioro de la situación sobre el terreno ha animado a algunos analistas y políticos –incluido el recién llegado demócrata Joseph Biden, el presidente del poderoso Comité de Relaciones Exteriores del Senado- a pedir el desmembramiento de Iraq en tres países independientes o en tres territorios relativamente autónomos dentro de un estado más o menos federado. Sin embargo, una división tal de Iraq sólo podría lograrse mediante limpieza étnica masiva. La mayor concentración urbana de kurdos no está en la zona norte, que probablemente conformaría un futuro estado o enclave kurdo, sino en Bagdad. La mayoría de las ciudades descritas por los periodistas como “bastiones sunníes” o “municipios chiíes” tienen poblaciones mezcladas con minorías importantes de sunníes, chiíes, turcomanos, kurdos o asirios. Además, cualquier estado predominantemente sunní en el centro y oeste de Iraq que emergiera de una división tripartita del país se vería significativamente empobrecida comparada con sus ricos vecinos en petróleo del sur y del norte.


El puño de hierro


Otra opción –una que tiene una larga historia en Iraq y en los residuos que quedan de Oriente Medio- apoya un nuevo “puño de hierro”. Elliot A. Cohen, Robert E. Osgood, profesor de Estudios Estratégicos en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad John Hopkins, sugiere que “una junta de militares modernizadores podría ser la única esperanza para un país cuya cultura democrática es frágil y cuyos políticos son o corruptos o incapaces”, una narrativa que va ganando mucho más popularidad en el establishment de la prensa y entre los expertos y políticos que buscan una explicación para el desastre de Iraq y que evitan mirar hacia las verdaderas causas del mismo. Esto supone la reforma de una vieja idea -un régimen tipo Sadam pero sin Sadam- que devino imposible tan pronto como la administración Bremer desmanteló el ejército de Iraq y el partido Baaz, la única base política y administrativa sobre la que una dictadura así podía haber llegado a establecerse.


Expansión


A pesar de las recomendaciones del ISG de negociaciones directas con Irán y Siria, y la cautela de Robert Gates y otros sobre los escollos de atacar militarmente a Irán, la amenaza de que EEUU expanda la guerra de Iraq a otras zonas sigue siendo muy real. En el verano de 2006, Washington patrocinó la desastrosa y sangrienta invasión israelí del Líbano, esperando conseguir alguna ventaja táctica en la región y, por lo tanto, en Iraq. La apuesta fracasó de forma miserable, pero algunos sienten que tal apuesta es necesaria. Como Seymour Hers escribe en el New Yorker: “En la Casa Blanca y en el Pentágono hay muchos que insisten en que ponerse duros con Irán es la única forma de salvar Iraq. Es un caso de ‘seguir adelante con el fracaso’”, dijo un asesor del Pentágono. “Creen que cayendo ahora sobre Irán van a recuperarse de sus pérdidas en Iraq, como si doblaran la apuesta”.


Cualquiera que sea el nuevo plan de Bush para Iraq, es probable que se produzca un choque importante de expectativas si los demócratas fallan a la hora de lanzar un desafío real a la guerra. La nueva portavoz del Congreso, Nancy Pelosi, hizo hincapié en el “bipartidismo” en el momento en que se anunciaron los resultados, añadiendo que el impeachment de Bush estaba “fuera de lugar”. Pelosi y el nuevo líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, dijeron también que iban a eliminar la posibilidad de que, con el mayor poder que tienen los demócratas en el Congreso, se pudieran cortar los fondos para prolongar la ocupación. Como Alexander Cockburn escribió en la Nation: “Ese es el papel que tienen las elecciones en las democracias occidentales bien dirigidas: recordarle a la gente que las cosas no cambiarán, realmente, en absoluto. Y, por supuesto, nunca para mejor. Pueden poner su reloj en hora a la velocidad con la que la nueva panda reduce sus expectativas y anuncia Lo Que No Va a Hacerse”.


Fuera ya


En efecto, la única opción que se ha quedado fuera de la mesa en Iraq es la única sensata: retirada completa e incondicional inmediata, seguida por indemnizaciones al pueblo iraquí por los daños masivos que la ocupación -y las anteriores sanciones, las Guerras del Golfo y de Irán-Iraq y los años de apoyo a la dictadura- han causado. Según el New York Times, “En la cacofonía de los planes en competición sobre qué hacer con Iraq, una realidad parece ahora clara: a pesar de la victoria demócrata en una elección considerada como un referéndum sobre la guerra, la idea de una retirada rápida de tropas estadounidenses está desapareciendo velozmente como opción viable”.


El debate actual en Washington se refiere en gran medida a tácticas, no a estrategia o a principios. De hecho, el único debate sobre principios que está teniendo lugar es uno de corte racista: cada vez más “expertos” cuestionan ahora si la locura de Bush estuvo en pensar que podría llevar la democracia a los árabes o musulmanes, quienes, como ya se ha dicho, “no tienen tradición de democracia”, pertenecen a una “sociedad enferma” o una “sociedad rota”. En un discurso muy aclamado, Barack Obama, la gran esperanza de los demócratas, expresó sus críticas a la política de la administración Bush diciendo que no debería haber más mimos” para el gobierno iraquí: los EEUU “no se van a mantener al lado de ese país indefinidamente”, explicó, añadiendo que: “Deberíamos ser más modestos en nuestra creencia de que podemos imponer la democracia”. Richard Perle, anterior presidente del Comité Asesor de la Junta de Política de Defensa del Pentágono, uno de los principales neocon entusiastas de la invasión de Iraq, al explicar por qué las cosas habían ido en forma tan distinta a sus gloriosas predicciones, dice ahora que “subestimó la depravación de los iraquíes”. Y el informe del ISF reprocha que “el pueblo iraquí y sus dirigentes son muy lentos a la hora de demostrar su capacidad o voluntad para actuar” y, por tanto, los EEUU “no deben asumir un compromiso abierto” ante ellos. Es decir, culpan a la víctima. Como Sharon Smith escribió en CounterPunch: “En unas cuantas semanas, el ‘consensus’ de Washington ha reescrito la historia de la invasión estadounidense de Iraq, como si los iraquíes hubieran invitado a EEUU a invadir su nación soberana en 2003 y no estuvieran ahora a la altura a la hora de cerrar el trato”.


Como la crisis en Iraq se extiende, podemos esperar que estas argumentaciones obtengan aún más peso, proporcionando más tapadera aún a los objetivos reales de EEUU en Oriente Medio.


La tragedia que se extiende por Iraq está aún lejos de su final. En el Acto I de la tragedia, nos dijeron que Washington invadiría Iraq para derrocar la dictadura, instalar un gobierno clientelista estable y entonces cambiar radicalmente los equilibrios de poder en Oriente Medio, marchando desde Bagdad para enfrentarse a los regímenes de Irán y Siria. Con ese sueño hecho jirones, los EEUU comenzaron el Acto II: la manipulación de las divisiones sectarias en Iraq para formar un gobierno de coalición chií y kurdo que aislaría a los sunníes (aunque se buscaría cooptar tanto liderazgo político como fuera posible) y servir al planeado papel de cliente, si bien menos eficazmente de lo que Washington había esperado, permite que los EEUU se afiancen en Iraq y proclamen la victoria. Sin embargo, a mediados de 2006, los fracasos de esta estrategia no pudieron ignorarse por más tiempo. Al haber invadido Iraq planeando debilitar a Irán y Siria para fortalecer su posición y la de Israel y sus aliados árabes en la región, los EEUU han conseguido todo lo contrario. (Desde luego, todo esto ignora las muchas etapas de la tragedia de que son autores los EEUU anteriormente a la invasión de marzo de 2003, por su apoyo al Partido Baaz y a Sadam Husein, por su nefasto papel en la Guerra Irán-Iraq y después la Guerra del Golfo de 1991, y por los más de doce años de sanciones y bombardeos que la siguieron.)


Los Actos I y II de la tragedia de la ocupación de Iraq se han cerrado ya. Pero el Acto III no ha hecho sino empezar. Todos los signos sugieren que es probable que el final en Iraq aún esté lejos y que sea más sangriento todavía. Iraq y el Oriente Medio son tan importantes a nivel estratégico para los EEUU que ningún partido quiere retirarse y admitir la derrota. Un resultado tal sería más desastroso para EEUU que su derrota en Vietnam. Pero hay un factor en la tragedia de Iraq que no deberíamos rebajar. La cuestión de cuánto durará esta guerra, si se extenderá a Irán o a Siria, si se enviarán más tropas a matar o ser matadas innecesariamente por el beneficio y el poder, no depende sólo de las decisiones y conflictos internos de la clase gobernante. También depende del nivel de oposición del pueblo en Iraq, en casa y dentro del mismo ejército. Los grupos como los Veteranos de Iraq Contra la Guerra están jugando ya un papel importante en la lucha por terminar con la ocupación. Pero aún estamos tan sólo en los primeros momentos de organización de la oposición que necesitamos para poder incidir de forma decisiva en el curso de la guerra.


La guerra de EEUU contra Vietnam se perdió en 1968, si no fue antes, pero continuó después durante varios años, con la pérdida de millones de vidas como consecuencia. No podemos permitir una repetición de esa historia trágica. Pero la Guerra de Vietnam tiene también otra lección que ofrecernos: que cuando los pueblos se manifiestan y se organizan pueden disuadir incluso hasta el más poderoso y temerario de los gobiernos. La guerra contra el pueblo de Indochina podría haber durado más aún, ciertamente, y podía haberse extendido todavía más si una oposición decidida en casa y a nivel internacional no hubieran obligado a los EEUU a retirarse. Esa es la lección que actualmente necesitamos tanto volver a aprender y llevar a la práctica.


Anthony Arnove es el autor de “Iraq: The Logic of Withdrawal”, que se acaba de publicar en una edición actualizada en rústica, con un prólogo de Howard Zinn, en el American Empire Project (Metropolitan Books/Henry Holt). Pertenece a la junta editorial de Haymarket Books e International Socialist Review. Este artículo aparecerá en el número de enero/febrero del ISR.


Texto original en inglés:

http://www.counterpunch.org/arnove12162006.html



Sinfo Fernández forma parte del colectivo de Rebelión.
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El ejército secreto de mercenarios privados


Manlio Dinucci
Sin Permiso


Son cerca de 100.000 (el cuádruple de lo que hasta ahora se había estimado) los contratistas del gobierno de EEUU que operan en Irak, a los que se agrega un número indeterminado de subcontratados: un total que se acerca al de la fuerza militar estadounidense en su conjunto en Irak. Este es el resultado de un censo efectuado por el Comando central de EEUU, a pedido de las agencias gubernamentales que suministran los fondos (The Washington Post, 5 de diciembre). Los contratistas desempeñan toda una serie de tareas antes reservadas a los soldados: no sólo construcciones de bases militares y provisión de servicios logísticos al ejército, sino también «suministro de seguridad» e «interrogatorio de prisioneros». En países como Irak y Afganistán no sólo adiestran a las fuerzas armadas locales sino también, aunque no se diga, participan en acciones de combate. Los contratistas, estadounidenses y de otras nacionalidades, son reclutados por compañías «proveedoras de seguridad», cuyas casas matrices se hallan sobre todo en EEUU y Gran Bretaña. Muchos provienen de fuerzas especiales y servicios secretos, a los que dejan para ganar más: un comando de una compañía privada puede ganar más de 300.000 euros al año, cinco veces lo que gana un comando del Sas británico.


Entre las empresas «contratistas militares privadas» que operan en Irak y Afganistán, la mayor es la estadounidense Blackwater: fundada en 1997 por un ex comando de los Navy Seals, y compuesta por cinco compañías especializadas. Se autodefine «la más completa compañía militar profesional del mundo» y entre sus clientes cuentan, además de empresas multinacionales, el Pentágono y el Departamento de Estado. Se especializa en la «imposición de la ley, peacekeeping y operaciones de estabilidad». A tal fin, dispone en los Estados Unidos de un campo de adiestramiento de 25 kilómetros cuadrados, en el que formó a más de 50.000 especialistas de la guerra y de la represión. Ya sobre el teatro de operaciones, ellos tienen prácticamente licencia para matar: un documento del comando de EEUU, hecho público por el New York Times (abril de 2004), autoriza a las compañías militares privadas en Irak a usar «fuerza letal» no sólo para la autodefensa sino también para «defender la propiedad», y también para «detener y requisar civiles». El trabajo, obviamente, es riesgoso: según estadísticas del Departamento de trabajo de los EEUU, desde el 2003 han sido asesinados en Irak 650 contractors. Pero seguramente el número es más alto, dado que la mayor parte de las muertes no son registradas.

Otra importante compañía militar privada es la DynCorp International, que se autodefine como una «empresa global multiforme». Nadie lo duda. Con un personal de decenas de miles de especialistas, la DynCorp opera sobre todo en Medio Oriente, en los Balcanes y en América Latina, por cuenta del Pentágono, de la CIA, del FBI y del Departamento de Estado. En Omán, Bahrein y Qatar, por ejemplo, se ocupa de la «reserva bélica preposicionada» de la aeronáutica de los EEUU. También está especializada en tecnologías de la información, tanto que el Pentágono, la CIA y el FBI le han confiado la gestión de sus archivos informáticos.

La importancia de la empresa ha crecido desde cuando, en el 2003, fue adquirida por la californiana Computer Sciences Corporation, especializada en tecnologías de la información, muy bien posicionada frente al Pentágono. Así, la DynCorp desempeña su misión, que consiste en ayudar «al gobierno de EEUU a instaurar la estabilidad social a través de un estilo democrático de gobierno». Una foto emblemática, difundida el pasado agosto, muestra al líder afgano Hamid Karzai pronunciando el discurso del «día de la independencia afgana», circundado por guardaespaldas de la DynCorp, elegantes y armados con poderosas ametralladoras.

Pero hay otro sector, no muy reclamado, en el que la DynCorp sobresale: el de las operaciones secretas confiadas por la CIA y por otras agencias federales. En Colombia, Bolivia y Perú participa de las operaciones militares dirigidas formalmente contra los traficantes de droga. Un campo en el que esta sociedad anónima de la guerra ha acumulado una rica experiencia, desde cuando en los años 80 ayudó por encargo de la CIA a Oliver North a suministrar armas a los contras. En los años 90, siempre para la CIA, adiestró y armó al UCK en Kosovo.

Por supuesto que hoy la DynCorp, como la Blackwater y las otras, también llevan a cabo en Irak y Afganistán operaciones secretas. La guerra es, en efecto, desarrollada sobre dos planos: uno a la luz del día, con bombardeos y rastrillajes efectuados por las fuerzas estadounidenses y aliadas; otro secreto, con operaciones llevadas a cabo no sólo por las fuerzas especiales, también por el ejército de las sombras de los contratistas. Este último es sin duda usado en Irak desarrollar una «exit strategy» favorable a los intereses estadounidenses: la división del país en tres partes (chiíta, kurda y sunnita) o hasta en más partes todavía. Aun cuando la Casa Blanca oficialmente lo niegue, tal estrategia, ya efectuada en los Balcanes, es cada vez más vista por Washington como única alternativa para que los EEUU, mediante acuerdos con los jefes locales, puedan controlar el área y en particular sus recursos petrolíferos. El modo más eficaz para dividir Irak es alimentar el choque entre las facciones internas: cuando explota una bomba en un mercado, no está, por lo tanto, descartado que sea la mano de algún oscuro trabajador contratado.


* Manlio Dinucci es un periodista italiano que escribe regularmente en el cotidiano comunista Il Manifesto.


www.sinpermiso.org
Traducción de Ricardo González-Bertomeu
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MensajePublicado: Vie Dic 22, 2006 5:15 pm    Asunto: Responder citando

Iraq contra la ocupación
18-11-2006

Los escuadrones de la muerte de Iraq


Deborah Davies
Channel 4/Global Research

Deborah Davies informa desde Bagdad. Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


De pié en una gran casa familiar en el distrito Hurriya de Bagdad un pequeño, de no más de diez años, con inmensos ojos redondos, muestra en silencio los agujeros de balas en cada uno de los dormitorios. Va de pieza en pieza, mostrando las señales en la puerta del armario, en el bastidor de la cama, en la pared – sabe donde están todas. Cosas así no deberían atribular a ningún niño.

Abajo hay seis mujeres casi idénticas en túnicas negras, sentadas en una fila sujetando grandes fotografías de sus hombres asesinados, con un montón de niños en sus regazos.

Esas seis mujeres – todas de la misma familia, todas enviudadas recientemente – no han vuelto a sus dormitorios desde noviembre pasado, cuando un convoy a coches policiales se acercó de madrugada a sus casas, y docenas de hombres uniformados irrumpieron en ellas.

Una de sus niñas, Hanin, estaba dormida en la cama de sus padres. Casi suena circunspecta cuando describe lo sucedido: ‘Escuché un disparo, así que me acurruqué junto a papá. Entraron a nuestra habitación y les dije que no mataran a mi papá, pero el hombre amenazó con matarme. Mataron a papa y después mataron a mi tío.’

Asesinaron a tiros a cinco hombres esa noche – un sexto había sido muerto en la calle tres semanas antes. ¿Su crimen? El jefe de la familia, jeque Khadem Sarheed, era dirigente de una tribu suní bien conocida. Ahora está muerto, junto a cuatro de sus hijos adultos y un yerno. Uno de los hijos era policía y reconoció a los asesinos. ‘Les dijo que era policía como ellos,’ dice su viuda. ‘Pero le dispararon en el cuello y en el estómago.’

Los vecinos vieron a los coches de la policía estacionados delante de la casa y reconocieron los uniformes de los tristemente célebres comandos policiales. Son agentes altamente entrenados, fuertemente armados, más parecidos a soldados que a policías corrientes. Y responden directamente al Ministerio del Interior. Durante los últimos dieciocho meses esos comandos – compuestos casi exclusivamente por musulmanes chiíes – han estado implicados en la detención y el asesinato de miles de civiles suníes de a pie.

Cien cadáveres por día

Hasta cien cuerpos al día son encontrados en basurales o terrenos baldíos alrededor de Bagdad. Generalmente han sido terriblemente torturados. Ácidos y taladros eléctricos son los métodos favoritos y muchos de los cadáveres todavía llevan puestas esposas de la policía.
Como descubrimos, incluso existe evidencia convincente de que han vuelto las prisiones secretas de los días de Sadam – hediondos agujeros infernales donde cientos de víctimas son agrupadas para ser violadas, torturadas o mutiladas sólo por el crimen de pertenecer a la secta equivocada.

Y todo sucede bajo los ojos de los comandantes de USA, que parecen renuentes o incapaces de intervenir. Son los escalofriantes resultados de una investigación especial filmada para un documental de Channel 4, “The Death Squads” [Los escuadrones de la muerte] que revela cómo uno de los ministros más importantes en el nuevo gobierno de Iraq está acusado de dirigir una campaña de tortura, mutilación y ejecución de sus enemigos. Y éste es el expediente que revienta el mito de que la paz y una democracia liberal florecen en el nuevo Iraq ‘liberado.’

En el sangriento caos de Bagdad es muy difícil desembrollar exactamente quién es quién entre los diversos escuadrones de la muerte que ahora controlan las calles. Son bandas criminales organizadas, que secuestran y asesinan para cobrar rescates, y son grupos de milicias privadas leales a algunos clérigos o dirigentes de clanes. Pero no cabe duda que entre los escuadrones de la muerte más eficientes están los comandos de la policía.

Como parte de nuestra investigación, seguimos la pista del modo como esas unidades de comandos han sido deliberadamente infiltradas y controladas por uno de los grupos islámicos más militantes, la Brigada Badr. Es el ala militar de un partido político iraquí, el Consejo Supremo por la Revolución Islámica en Iraq, [SCIRI, por sus siglas en inglés] establecido en el exilio en Irán a comienzos de los años ochenta y su objetivo fue siempre derrocar a Sadam y su gobierno suní y reemplazarlos por un gobierno chií. Ahora, graciosamente, los USamericanos lo han hecho para ellos.

El retorno de la Brigada Badr


Inmediatamente después del derrocamiento de Sadam en la primavera de 2003, miles de milicianos de la Brigada Badr volvieron a través de la frontera con Irán, junto con sus dirigentes políticos que habían pasado años esperando ese momento. Querían que el nuevo Iraq fuera un país pro-iraní, islámico, en el que los chiíes, que forman un 60% de la población de Iraq, también fueran la fuerza política dominante.

Pronto descubrieron que la mejor manera de lograrlo era infiltrar la nueva fuerza policial de Iraq – directamente bajo los ojos del gobierno de USA.

Desde los primeros días de la ocupación de Iraq por USA, aparecieron los signos de advertencia. Uno de los más altos oficiales de la policía británica enviados a Bagdad fue el ex vicejefe de policía de South Yorkshire, Douglas Brand. Su tarea era muy simple – reconstruir la policía iraquí. Quería crear una fuerza profesional dedicada a la ley y el orden. Pero los USamericanos estaban tan ansiosos de aumentar su número que hicieron la vista gorda ante quiénes se alistaban. ‘Querían presentar los desfiles de graduación, ponerles sus nuevos uniformes.’ nos contó Douglas Brand. ‘Nadie estaba demasiado interesado en lo que ocurriría cuando salieran realmente a las calles.’

Douglas Brand dice que expresó sus preocupaciones, ‘Probablemente diez veces al día, a quienquiera dispuesto a escuchar, generalmente generales de dos y más estrellas.’ Incluso habló directamente con el Secretario de Defensa de USA, Donald Rumsfeld. ‘Pero noté que no entendían las sutilezas y que si ocurrían consecuencias por el camino, sería algo que los iraquíes tendrían que manejar por sí solos.’

Esas consecuencias quedaron en claro muy pronto. En junio de 2004, un soldado USamericano, Kevin Maries, vigilaba por la mira de su rifle de francotirador desde su posición usual en el piso superior del edificio del Ministerio del Interior y vio a comandos de la policía iraquí que llevaban a cientos de prisioneros a un complejo del Ministerio, directamente debajo.

Tomó una serie de sorprendentes fotografías por la mira de su rifle mostrando lo que sucedió. ‘Los obligaron a ponerse de rodillas, los golpearon con tubos de goma,’ recuerda, ‘Las palizas se hicieron más severas, usaron una barra de metal y golpeaban las plantas de sus pies.’ Cuando pensó que algunos de los prisioneros podrían morir, Kevin alertó a su unidad y aparecieron soldados USamericanos para detener la tortura. Pero una hora más tarde, el Cuartel General de USA ordenó que se retiraran y dejaran a los prisioneros a la merced de sus captores. Según la información de Kevin, la mayoría de los prisioneros fueron transferidos posteriormente a una prisión oficial pero sólo después de ser golpeados nuevamente.

Renuencia a intervenir de USA

Desde el comienzo las autoridades de USA se han mostrado renuentes a interferir y eso fue demostrado de modo aún más evidente cuando se hizo un nombramiento controvertido al gobierno iraquí. En mayo de 2005, un hombre llamado Bayan Jabr fue nombrado Ministro del Interior – y con ello como encargado de la policía. Era una de los personajes más altos del SCIRI.

Repentinamente grandes cantidades de sus propios milicianos, exclusivamente chiíes de la Brigada Badr, fueron reclutados por la policía. Gerry Burke lo presenció personalmente. Destacado policía de Massachusetts, secundado como consejero policial a Bagdad, Burke vio un memorando del nuevo Ministro autorizando el reclutamiento de un grupo de 1.300 hombres para los Comandos, sin que tuvieran ninguna calificación para esa actividad. ‘Eran hombres sin capacitación policial, no se estudiaron sus antecedentes,’ nos dijo Gerry Burke. ‘Fue simplemente un cambio de uniformes de la Brigada Badr a la policía.’

Unos pocos meses después, cuando grupos de hombres suníes comenzaron a ser secuestrados, asesinados, y sus cuerpos tirados en los mismos sitios cada día, Gerry Burke trató de organizar una operación de vigilancia para atrapar a los asesinos. Pero los agentes de policía iraquíes corrientes con los que trabajaba estaban demasiado aterrorizados para cooperar. ‘Creían que los perpetradores eran miembros de la policía que los habrían matado como represalias por la investigación.’

Pero ésa no es de ninguna manera la única evidencia de que el Ministro del Interior de Iraq está involucrado en una campaña clandestina de terror. Un parlamentario iraquí acusa al señor Jabr de ser responsable de una red de prisiones secretas en las que se retiene a suníes sin acusación y se les tortura. Desde luego, en un país en el que las rivalidades sectarias a menudo involucran afirmaciones descabelladas, hay que tratar toda afirmación semejante con cuidado. Pero a pesar de todo, la evidencia que nos fue suministrada por un parlamentario suní llamado Mohammed al Dini es profundamente inquietante.

Vídeos de torturas

El verano pasado, Al Dini participó en una delegación de parlamentarios que se presentó sin aviso previo para controlar uno de esos presuntos sitios ilegales. Nos mostró el vídeo que su personal grabó de la inspección. Muestra a varios cientos de hombres, apiñados en celdas. Hay escenas caóticas de júbilo cuando los prisioneros se dan cuenta de que extraños han venido a terminar con sus sufrimientos y todos claman por contar sus historias a Al Dini. Un hombre es un Imán de una mezquita. ‘Nos violaron para obligarnos a hablar,’ dice al parlamentario. Al final los prisioneros se sientan pacientemente en el suelo mientras uno tras otro muestran sus heridas. Algunos han sido marcados con barras de metal caliente o se les han arrancado las uñas. Levantan sus camisas para mostrar magulladuras, cicatrices y quemaduras por todo el cuerpo.

Entonces Mohammed Al Dini nos mostró un segundo vídeo. Tres días después de su denuncia de esa prisión ilegal, un grupo de sus parientes lo visitó en Bagdad. Al volver a casa su microbús fue detenido por hombres uniformados. Fueron sacados a rastras y ejecutados en la calle. El vídeo muestra diez cuerpos, sobre el pavimento, en grandes charcas de sangre. Alrededor hay panfletos amarillos que dicen: ‘Felicitaciones a los que mataron a estos extremistas suníes.’

Mohammed Al Dini no le cabe duda de quiénes mataron a sus diez primos. ‘Son milicianos que operan como escuadrones de la muerte dentro de la policía,’ dice. ‘Y el ataque fue ordenado por la gente a la que denuncié por dirigir la prisión.’

Entrevistamos a Al Mohammed Dini en la seguridad de la Zona Verde, pero entonces nos hizo una oferta extraordinaria – que nos llevaría a su oficina y nos daría más evidencia de atrocidades policiales que tuvieron lugar desde que Bayan Jabr fue el Ministro a cargo. Su oficina estaba en un distrito llamado Yarmuk – un viaje corto, pero increíblemente peligroso.

La Zona Verde

La regla general para los periodistas occidentales en Bagdad es quedarse en la Zona Verde – si quieres ir a alguna parte, necesitas tus propios guardias armados en coches blindados y nunca te quedas en algún sitio durante más de diez minutos. Todo extranjero que se aventure fuera corre el peligro muy real de ser secuestrado por insurgentes suníes.

Lo discutimos en equipo y pedimos consejo a nuestro tranquilo y experimentado encargado de seguridad, ex efectivo del ejército británico. Decidimos confiar en Mohammed Al Dini. Subimos todos a su todo terreno, con dos de sus propios guardias armados. Mientras conducíamos pasando el último punto de control en la Zona Verde saliendo a la selva de Bagdad, había otra docena de vehículos, con cuatro guardias armados en cada uno, esperando.

Partieron y nos rodearon. Ahora estábamos en un inmenso convoy que incluía a dos camionetas con hombres de pie con ametralladoras. Pasamos el distrito Jihad donde en julio pasado la policía y otros hombres armados establecieron puntos de control no oficiales. Controlaban las tarjetas de identidad de todo el mundo y ejecutaron a más de cuarenta personas con nombres suníes.

Luego pasamos el hospital Yarmuk, que estaba rodeado por coches de la policía. Los hospitales iraquíes son sitios muy peligrosos. Habíamos hablado con médicos que nos contaron como pacientes, parientes y personal médico eran secuestrados regularmente en las salas de terapia por guardias hospitalarios y policías. Dos doctores – demasiado temerosos para reunirse con nosotros – nos enviaron correos. Uno dijo ‘les escribo con lágrimas en los ojos, han andado como locos matando doctores.’

Fanáticos religiosos asesinan a personas con educación

El segundo correo, de una doctora, dice ‘Esos fanáticos religiosos están matando a la gente educada para que sea más fácil controlar el país.’ Un tercer doctor, que estuvo de acuerdo en que se le entrevistara bajo condición de anonimato, describió cómo una mujer mayor llegó de urgencia. Cuando los guardias del hospital se dieron cuenta de que era la mujer de un suní muy conocido, la mataron a tiros.

Y había más. Cuando llegamos a la oficina de Mohammed Al Dini, nos entregó varios CD llenos de horribles imágenes de cadáveres – víctimas, afirmó, de los escuadrones de la muerte. ‘¿Agujeros de balas?’ pregunté mostrando una foto de dos heridas circulares. Mohammed Al Dini me corrigió: ‘No – agujeros de taladros eléctricos.’

Entonces sacó un documento de cinco páginas de su carpeta. Era un informe de secreto máximo de la Inteligencia Militar describiendo cómo habían atrapado a dieciocho policías que estaban secuestrando a dos civiles suníes. Los policías habían confesado que sus propios altos oficiales, miembros de la Brigada Badr, les habían ordenado ir a buscar a los hombres. Les pagaron por cada cautivo que entregaban y sabían de por lo menos nueve hombres que después fueron hallados muertos.

Mohammed Al Dini me dijo que todo esto comenzó cuando Bayan Jabr llegó a ser Ministro del Interior – después fue ascendido a Ministro de Finanzas, puesto que sigue teniendo. ‘Hay mucha evidencia en su contra, ha participado en muchas violaciones de los derechos humanos en Iraq,’ dice.

¿Puede ser verdad? ¿Es posible que una de las personas más destacadas en el nuevo gobierno de Iraq presida un régimen de terror, salvaje en todo como el de Sadam? Escribimos a Bayan Jabr para solicitar su reacción ante estas afirmaciones – pero hasta ahora no ha respondido.

Una cosa es segura: la vida en el Iraq actual ‘liberado’ es en todo igual de aterradora que bajo Sadam – tal vez peor. Los vídeos que Mohammed Al Dini nos dio sólo formaban parte de una inmensa colección que reunimos durante nuestra estadía en Bagdad. Organizaciones de derechos humanos nos dieron horas y horas de material. Un funeral masivo tras otro, hileras de ataúdes, multitudes de parientes acongojados.

Pero entre las grabaciones más desgarradores están las que nos dieron las mujeres en la ‘Casa de las seis viudas’. Una muestra lo ocurrido inmediatamente después de los asesinatos – el jeque y sus hijos cubiertos en mantas bañadas en sangre. Otro vídeo es del funeral.

Pero el tercero es bastante diferente. El vídeo final es de 2002, un año antes del comienzo de la guerra y muestra las escenas alegres de un inmenso casamiento de uno de los hijos – asesinado ahora. La casa en la que todavía vive la familia suní está en un área mixta y entre los cientos de amigos y vecinos a los que se muestra bailando en la calle con los participantes en la fiesta, hay muchos chiíes. Pero desde la llegada de los escuadrones de la muerte, muchas familias suníes han huido del área. Es un modelo de limpieza étnica que se repite en todo Bagdad, a medida que la ciudad desciende a un caos sectario cada vez más profundo.

Es imposible trabajar en Bagdad e irse con alguna idea sobre soluciones simples. Hay que tener cuidado con cualquiera que las ofrece. Lo único seguro es que esta noche y cada noche en el futuro previsible, los escuadrones de la muerte rondarán por las calles. Y muchos de ellos serán así llamados policías.

© Copyright Deborah Davies,, Channel 4, 2006

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http://www.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=DAV20061115&articleId=3879





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MensajePublicado: Sab Dic 23, 2006 11:53 pm    Asunto: Responder citando

Cómo financia el gobierno de Estados Unidos al anticastrismo europeo

Pascual Serrano
Rebelión
La agencia de prensa estadounidense Associated Press ha desvelado algunas de las cifras de la financiación del gobierno estadounidense a organizaciones europeas anticastristas. Se trata de cifras millonarias gestionadas a través de la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy-NED), organismo creado por el gobierno de Ronald Reagan en 1983,
La NED entregó a la revista española Encuentro de la Cultura Cubana 771.000 dólares desde 1998 para la publicación de artículos de cubanos anticastristas, de ellos 200.000 fueron el pasado año. Encuentro se creo en España de la mano del periódico El País en el año 1995. Muchas de las informaciones de la revista son rebotadas posteriormente en el diario del grupo Prisa (ver 30 y 31 de julio 2003). Ambos medios coordinaron un manifiesto contra Cuba en abril del año 2003.
Otros 200.000 dólares fueron destinados a una agrupación checa que apoya el periodismo contrarrevolucionario en Cuba y que se llama “Gente Necesitada”.

La NED dio también 33.000 dólares a “Gente en Peligro” y a la “Fundación Ponéis”, dos organizaciones eslovacas que apoyan a investigadores cubanos.
En las dos últimas décadas, la fundación distribuyó casi 14 millones de dólares para apoyar programas que “promueven la democracia” en Cuba, muchos de ellos desde Estados Unidos y otros en Europa y Latinoamérica. Las sumas fueron creciendo y de los 110.000 dólares que distribuyó en 1986, se llegó a 2,4 millones de dólares el año pasado.
Se trata de la continuación del entramado cultural creado por Estados Unidos durante la guerra fría, tal y como revela Frances Stonor Saunders en su libro La CIA y la guerra fría cultural. De hecho ya durante los años 1953 a 197, la CIA financió la revista Encounter , de igual denominación que la española Encuentro .
Incluso desde un think tank teórico neoconservador y pro-norteamericano a ultranza como es la organización no gubernamental Diálogo Interamericano, con sede en Washington D.C., Daniel Ericsson ha reconocido a la agencia AP que estas campañas no han tenido un impacto demasiado visible dentro de Cuba, pero ayudan a sobrevivir a agrupaciones de países como la República Checa, Suecia y España, que pueden ejercer presión para modificar las políticas de sus gobiernos hacia la isla.

”Cuba está pasando a ser un tema más prominente en Europa oriental y en Escandinavia, donde en el pasado nadie reparaba en ese país'', expresó Ericsson para defender las millonarias transferencias del gobierno de Estados Unidos a los grupos anticastristas europeos.
El Departamento de Estado norteamericano no ha dejado de defender su política de financiación del anticastrismo. Caleb McCarry, funcionario de este departamento y encargado de la transición de Cuba, dijo que es vital apoyar a esos grupos, especialmente en Europa oriental. De hecho es desde esos países donde se están conformando encuentros y reuniones internacionales de coordinación internacional contra Cuba.

Sin embargo, el grueso de los fondos gubernamentales asignados a programas anticastristas sigue siendo destinado a organizaciones de Estados Unidos, basadas principalmente en Miami y Washington, que recibieron más de 65 millones de dólares desde 1996. Estas agrupaciones generalmente tratan de asistir a personas y sectores opuestos al gobierno cubano, incluidos periodistas, "disidentes" y sus familias. También realizan estudios de lo que puede suceder sin la presencia de Fidel Castro.

Además de la NED, Estados Unidos recurre a su política de intervención con la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). El patatas verdes de esta agencia está destinado a programas con alcance internacional. Las donaciones tienen como destinatorias casi exclusivamente a agrupaciones creadas o costeadas por organizaciones estadounidenses.

La "Coalición Internacional para los Derechos Humanos en Cuba", que dice tener afiliados en España, Suecia y Alemania, recibió 865.000 dólares entre 1986 y 1993, entregados a través de la Fundación Nacional Cubano-Norteamericana, de Miami. Esta organización es la que financió a Luis Posada Carriles, reclamado y fugado de la justicia por la voladura de un avión de Cubana de Aviación provocando la muerte de sus 73 pasajeros en 1976.
Una agrupación creada el año pasado en España, el "Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa", que dice tener filiales en Europa y América, ya ha recibido 213.000 dólares. Esta organización basa su actividad en hostigar y disuadir a las empresas europeas para que no inviertan en Cuba. Entre sus objetivos está tratar la “eventual responsabilidad jurídica de inversionistas y del gobierno de Cuba ante tribunales y otras instancias jurisdiccionales”.

Ultimamente la USAID también ha estado destinando fondos a iniciativas internacionales. Una de las agrupaciones que más patatas verdes ha recibido es el "Directorio Democrático Cubano", al que le fueron asignados más de 6 millones de dólares por USAID y la NED.

El Directorio abrió filiales en México y Argentina, y tiene actividades en varios países de Latinoamérica y Europa. Su presupuesto para operaciones en el exterior subió de 200.000 dólares a casi 500.000 entre el 2004 y el 2005, según sus declaraciones al fisco. Hace poco promovió a golpe de talonario una protesta frente a la embajada de Cuba en Lima donde no llegó a reunir a un centenar de personas.
La Fundación Nacional para la Democracia se crea en un periodo en que no cesaban de salir a la luz escándalos de la CIA, lo que hacía necesario crear algún organismo de seductor nombre que asumiera de forma legal lo que mediante acciones encubiertas estaba resolviendo la CIA.Así nace la NED con el fin de “apoyar instituciones democráticas en todo el mundo a través de esfuerzos privados, no gubernamentales”. Ya en su definición se encuentra la primera falsedad porque, como se puede comprobar en sus informes financieros anuales, hasta el último centavo proviene del gobierno federal estadounidense.
Ya The New York Times la definió de este modo el 31 de marzo de 1997: «la Nacional Endowment for Democracy (Fundación Nacional para la Democracia), fue creada hace 15 años para llevar a cabo públicamente lo que ha hecho subrepticiamente la Agencia Central de Inteligencia durante décadas, gasta 30 millones de dólares al año para apoyar partidos políticos, sindicatos, movimientos disidentes y medios noticiosos en docenas de países…».
En su historial, la NED tiene la donación entre 1994 y 1996 de dos millones y medio de dólares al Instituto Americano de Desarrollo del Trabajo Libre (AIFLD), una organización usada por la CIA durante décadas para subvertir organizaciones sindicales progresistas en todo el mundo.
El analista William Blum revela en su libro El Estado agresor. La guerra de Washington contra el mundo , cómo la NED manipuló elecciones en Nicaragua en 1990 y en Mongolia en 1996, y “ha ayudado a derrocar a gobiernos electos democráticamente en Bulgaria en 1990 y Albania en 1991 y 1992”. En Haití, en los años 90, colaboró con grupos de derecha que combatían las políticas presidentes del entonces presidente Jean-Bertrand Aristide. Posteriormente, tanto la NED como la USAID, fueron acusadas de financiar el golpe de Estado que apartaría definitivamente del poder a Aristide. Allí fueron reclutados más de 600 activistas y líderes anti Aristide en los años 2002 y 2003, según revela la abogada Eva Golinger en su libro Bush versus Chávez .
Blum también recuerda que la NED “desempeñó un papel importante en el asunto Irán-Contra de lo años 80, financiando a componentes clandestinos de la red clandestina Proyecto Democracia de Oliver North, que privatizó la política exterior de Estados Unidos, libró guerras, traficó con armas y drogas, y se involucró en otras actividades igualmente encantadoras”.
La NED tuvo un protagonismo fundamental en la financiación y organización del golpe de Estado contra Hugo Chávez en Venezuela en abril del año 2002, tal y como ha documentado Eva Golinger en su libro Código Chávez . Operación que sigue todavía vigente, desde 2005 a 2007 la NED ha manejado tres millones de dólares para sus actividades en Venezuela, de ellos sólo el pasado año 107.200 dólares fueron para la organización Súmate, cuya presidenta formó parte del directorio que apoyó el golpe de Estado. Además, la USAID destinó otros 7’2 millones para la Oficina de Iniciativas para la Transición con sede en Caracas (“Bush versus Chávez”. Eva Golinger).
En cuanto al caso cubano, según el ex agente de la CIA, Philip Agee: «A principios de los años 80, se tomó la decisión de que se requería más que las operaciones terroristas para imponer un cambio de régimen en Cuba. El terrorismo no había funcionado, ni la invasión de Playa Girón, ni el aislamiento diplomático de Cuba que había disminuido de a poco, ni el embargo económico. Ahora Cuba sería incluida en un nuevo programa mundial para financiar y desarrollar organizaciones no gubernamentales y voluntarias, de lo que llegaría a ser conocido como la sociedad civil dentro del contexto de las políticas neoliberales globales de EE.UU. La CIA y la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID) jugarían un rol crucial en este programa así como una nueva organización establecida en 1983: The National Endowment for Democracy (NED) (Fundación Nacional por la Democracia) » (1).
Sin embargo, algunos de esos fondos de los contribuyentes norteamericanos han tenido un destino peculiar. Una reciente auditoría del Congreso estadounidense que analizó 65 millones de dólares de gastos que hizo la USAID entre 1996 y 2005 desveló que sus destinatarios en Cuba lo gastaron en juegos informáticos, suéteres de cachemira, carne de cangrejo y chocolates. La Acción Democrática Cubana con sede en Miami gastó patatas verdes en una sierra eléctrica, juegos de Nintendo y Sony PlayStations, bicicletas de montaña, abrigos de piel y chocolates Godiva, que según el grupo se enviaron a Cuba (2).
En cambio, los 771.000 dólares recibidos por la revista Encuentro le han servido para crear todo un entramado de presión cultural en España. No olvidemos que tiene más ingresos, por ejemplo 600.000 dólares de la Fundación Ford sólamente el año 2005 (3). Frances Stonor Saunders en su libro La CIA y la guerra fría cultural y el sociólogo estadounidense James Petras han documentado ampliamente la relación de la Fundación Frod con la CIA (4). Además, Encuentro ingresa otros 60.000 euros anuales de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). Y todo para una revista que edita cuatro números al año. Ya, con motivo de una entrevista a los diez años del nacimiento de la revista Encuentro , la actual presidenta Annabelle Rodríguez explicaba en su web que la creación de la publicación fue un encargo de cargos españoles bien relacionados con Estados Unidos que comenzaron por darle 90.000 euros del erario público. Entre ellos, Inocencio Arias, que fue embajador en ese país y Javier Solana, ministro de Asuntos Exteriores en el gobierno de Felipe González y posteriormente, como hombre de confianza de los norteamericanos, pasó a ser el secretario general de la OTAN (5).
Así se ha logrado que, su hasta el mes pasado codirector, Rafa