pavel24 oz@ latin@


Registrado: 02 Ago 2006 Mensajes: 333
|
Publicado: Jue Ago 03, 2006 10:16 pm Asunto: Los otros asesinos de Vanessa |
|
|
Es fácil, en medio de una tragedia tan dolorosa y de un crimen tan repudiable como el que terminó con la vida de Vanessa Ramírez, mirar con horror y hasta odio, hacia quienes ejecutaron esa muerte tan brutal y estúpida.
Basta con intentar -inútilmente- ponerse un segundo en el lugar de los padres de la jovencita para que nos abrace el alma una oleada de congoja.
La misma vida que nos da "besos en la boca", a veces también acuchilla el alma como si fuéramos Prometeos condenados a vivir por siempre con un águila devorándonos el hígado con su pico. En algunos casos, el águila se esmera.
El refugio en las religiones les brinda a muchos un parapeto tan precario como el de quien se protege de una bomba atómica poniéndose un pañuelo de algodón en la cabeza. No funciona porque el pañuelo sirva para algo, sino simplemente porque la naturaleza les negó a casi todos los seres humanos la facultad -quizás el privilegio- de morirse de tristeza.
No conozco a nadie, -absolutamente a nadie- en Santiago, que no haya sufrido en los últimos años algún tipo de incidente con asaltantes.
Es fácil odiarlos, especialmente si a sus fechorías regulares se le añade un crimen absurdo, de una brutalidad gratuita. Es fácil reclamar todo el peso de la justicia contra unos quienes de "un manotazo duro, un golpe helado/ un hachazo invisible y homicida/ un empujón brutal..." cercenan a una muchacha-paloma, que no pudo desplegar sus alas y cuya vida fue arrebatada tan fácil, tan insensiblemente, como quien estruja una hoja de papel y la tira al zafacón.
Sin embargo, es necesario, es indispensable, preguntarse si los únicos y más aún, si los principales asesinos de Vanessa fueron estos asaltantes tan jóvenes y ya tan mutilados como personas. Hay que preguntarse en qué medida son responsables de sí mismos, unos seres humanos reducidos por su medio a la condición de bestezuelas.
Hay que preguntarse si entre los políticos que han aprovechado la muerte de Vanessa para buscar cámara, esos que hablan de penas de muerte y de cadenas perpetua, no habrá algunos que justamente son el paradigma de todo el éxito que pueden tener los delincuentes y ladrones en la sociedad dominicana.
Hay que preguntarse a quiénes están imitando, a quiénes desean parecerse, qué conductas están mimetizando los jóvenes delincuentes que han nacido y crecido en una sociedad donde nadie tiene que explicar de dónde ha sacado su fortuna, en la que gran parte de sus dirigentes no están en la cárcel porque la justicia no funciona y en donde la mayoría de gente "respetable" ha conseguido cuartos sin que importe cómo.
Hay que preguntarse en base a qué se supone que unos marginados, sin educación, sin trabajo, sin perspectivas, sin futuro, se dedicarán a ser ciudadanos apacibles regidos por autoridades y funcionarios que les pasan por el lado en sus exoneradas yipetas de lujo compradas, junto con todo lo demás, con los bienes públicos que tenían que invertirse en ellos.
Hay que preguntarse en qué medida, la impunidad, la falta de institucionalidad, la ostentación de bienes mal habidos, el desastre del sistema educativo, el robo impuesto como conducta normal en todas las dependencias del Estado, son promotores de la delincuencia común y la violencia generalizada.
Hay que preguntarse quiénes han creado y quiénes son los beneficiarios de una sociedad en donde la vida de una muchacha puede valer menos que un celular.
Los verdaderos responsables los van a encontrar en el mismo sitio donde se encuentran los responsables de que la vida de miles de niños y niñas desnutridos valga menos que el Faro a Colón o que el helicóptero de Aristy Castro o que los sombreros de la primera dama o que las exoneraciones de Marino Collante, o las reparaciones a La Catedral o las pensiones desproporcionadas para ex-funcionarios ineptos y venales.
Los tígueres de Pekín en Santiago -de donde provienen los acusados- no saben lo que vale una vida humana, porque las de ellos nunca ha valido nada. A los tígueres de Pekín ninguna instancia de la sociedad dominicana les ha enseñado que los seres humanos hay que respetarlos, porque nadie los ha respetado nunca a ellos. Lo único que han aprendido los tígueres de Pekín es que los cuartos se buscan donde sea y como sea, tal y como hacen los otros tígueres, los que son peores que ellos y que ahora se suman a las protestas contra la violencia.. |
|