Samuel778 latin@ mediano

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Publicado: Sab Mar 10, 2007 5:40 am Asunto: EL AMOR, LA FELICIDAD |
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EL AMOR
El amor es paciente, servicial y sin envida. No quiere aparentar ni se hace el importante.
No actúa con bajeza, ni busca su propio interés. El amor no se deja llevar por la ira,
sino que olvida las ofensas y perdona. Nunca se alegra de algo injusto y siempre
le agrada la verdad. El amor disculpa todo; todo lo cree, todo lo espera y todo lo
soporta.
1 Co. 13: 4-7
El amor se identifica y se expresa en lo que se es, y se siente, en el instante dado;
el amor siendo universal posee también infinitas jerarquías; según el divino verbo que
se posee, así es la divina jerarquía del amor; a mayor poder de verbo, mayor es la
identificación del amor con el universo; el amor egoísta se encierra dentro de sí mismo;
esta clase de amor está aún ocupado en sus propias pasiones y no tiene poder de ciencia,
para irradiar hacia los que les rodean; sienten sólo para sí mismo y no planifica para
otros.
Desconocéis el sublime amor; el puro; sólo conocéis en vuestro planeta, un amor interesado;
un amor propio de vuestras categorías espírituales; el amor humano, es amor cargado de
desconfianza; porque no sóis ángeles; los ángeles no son de carne; no se pudren; no mueren;
son eternos; crean mundos de pureza; crean paraísos; leen toda mente; levitan; vuelan a
velocidades superiores a la luz; vencen a toda pasión; el demonio no puede contra ellos;
satanás pierde el tiempo; vuestra vida humana, pudo ser más elevada; más moralista y más
justa; si no hubiesen venido al mundo, los espíritus-demonios; cuyas categorías son
conocidas como ambiciosos; avarientos; ladrones; fornicadores; ricos; explotadores;
mafiosos; engañadores; vanidosos; falsos; en otras palabras la gran bestia materialista;
de cuyo edificio no quedará piedra sobre piedra; esta bestia ya fué nombrada en mis
Escrituras; escrito está que todo árbol que no planto el divino Padre, de raíz será
arrancado; la filosofía de explotación del materialismo, es uno de esos árboles.
El amor no se mide por lo que se tiene; se mide por lo que se es.
Vuestro amor terrenal, es amor interesado; un amor influenciado por la corrupción; por la
ilusión de la vida; pedísteis vivir en libre albedrío para cumplir con mis divinas escrituras;
y habéis caído en el libertinaje; tenéis dos libertinajes; uno espíritual y otro moral;
el libertinaje espíritual consiste en no cumplir con lo que prometísteis en el Reino de
los Cielos; ser humildes y no escandalosos.
En la prueba de la vida, todos tuvieron un primer encuentro con el amor; y más les valdría
a los que pasaron está experiencia, el saberse de memoria el divino Evangelio de Dios,
en el preciso instante del primer amor; porque si no se lo sabían, serán acusados en el
divino Juicio de Dios, de intento de mundanizar el amor; para haber tenido derecho al
amor, había que estar preparado para ello; había que estar limpio de cuerpo y de mente;
no había que estar influenciado, con la extraña psicología de la bestia; porque ninguno
que conoció el amor, perteneciendo a la bestia, ninguno volverá a entrar al Reino de los
Cielos.-
El amor jamás debió de haberse exhibido, en las calles del mundo; porque al Padre exhibieron;
el extraño amor nacido entre los que pidieron conocer una forma de vida, poseyó una
extraña psicología; este extraño amor, no tenía el sello divino del Padre Jehová.
Nadie de este extraño mundo, pensó en el infinito, durante el desarrollo del magnetismo
llamado amor; nadie vinculó la eternidad con esta sensación; fue un extraño amor
desarticulado.
El amor y sus manifestaciones, jamás debieron ser exhibidas en público; porque es más
fácil que entre un reservado en el amor; que un exhibicionista en el Reino.
Sólo el amor según las escrituras del Padre, son del Reino de los Cielos.
Quien viola la ley del amor, se encuentra conque traicionó, a otras criaturas que le
acompañaron en la vida.
La base de vuestra forma de vida, no fué el amor; fué el interés; no fué la caridad,
fué la ambición; no fué la realidad viviente en el Padre.
El amor que nó respetó al Creador por sobre todas las cosas, nó tiene derecho a la gloria
del Padre; la entrega es fácil; más, sus consecuencias son eternas; vosotras, mujeres
ciegas por las leyes de la eternidad, prometísteis al Padre, no dejaros tentar; era
vuestra prueba; es tentación cuando se atropella lo que se prometió en el Reino de los
Cielos.
El verdadero amor no necesita ser exhibido.
Todo el que le dá la contra a las divinas leyes de amor de Dios, es segurísimo que lo
destinan a las tinieblas, cuando pide futuras existencias a Dios; la prueba de la vida
era una divina oportunidad, para que el espíritu pensante se decidiera; había que cuidarse
por lo tanto, de crear en sí mismo, sensaciones ó virtudes que fueran del divino
evangelio de Dios.
El que no pensó en amor común para los demás, nó encontrará amor común fuera de la Tierra.
El fruto maldito de todo demonio, es el desprecio; el de la luz es el amor.
Se acabarán, los llamados sentimentalismos; producto espiritual, de incertidumbre y de
falsos conceptos de amor.
Sólo el amor hacia el divino Padre, es lo eterno; quien llore a su propio Creador, ese
es recibido con amor, en el Reino de los Cielos.
Recién comprenderéis lo que es el verdadero amor; el amor solar que produjo vuestro
nacimiento; si no hubiese existido el amor en el Reino de los Cielos, vosotros tampoco
existiríais.
LA FELICIDAD
La felicidad del mundo está en que cada uno sea justo con el otro.
La felicidad eterna se conquista, cumpliendo con los mandatos del Padre; no olvidando lo
del Padre.
La felicidad humana está cimentada en una ilusión; que no observó el estricto
cumplimiento de mis divinos Mandamientos.
De la moral depende la felicidad eterna.
La verdadera felicidad excluye a toda forma de pecado; el que en su manera de pensar
incluyó el pecado como algo irremediable, él mismo perpetuó su propia desdicha.
No puede haber felicidad perfecta en un mundo alguno, si a sus criaturas, les roban el
derecho a ser iguales.
La verdadera felicidad; la felicidad que nó necesita ser vigilada; la felicidad que se
gobierna así misma; la felicidad que jamás nunca, lograron los explotadores; porque la
verdadera felicidad, sirve a un sólo Señor; la verdadera felicidad no se divide ni
divide a nadie; la verdadera felicidad nace del espíritu, de lo interior; nó nace de lo
exterior; porque lo exterior se reduce a polvo tarde ó temprano; lo exterior es una
ilusión; porque el espíritu abandona los planetas, en busca de otras formas de vida.
La felicidad, de los mansos de corazón; es la felicidad de los que siempre rechazaron la
posesión de las cosas pasajeras; es la felicidad de los que no se ilusionaron con lo
efímero; es la felicidad de los que jamás ocultaron algo; ni sus imperfecciones las
ocultaron; es la felicidad, de los que todo lo hablaban; es la felicidad, de los que
habían cumplido con el divino mandato que decía: El que tenga boca que hable; es la
felicidad, de los que supieron vivir con la psicología, conque vive un niño; es la
felicidad de los que siempre la esperaron y que no desmayaron; porque ellos cumplieron
con la divina parábola que decía: El que busca encuentra; ellos con paciencia de niños,
buscaron, esperaron, y encontraron; esta felicidad será llamada la felicidad del nuevo
reino; de ella, no participarán los llamados adultos, de la prueba de la vida; porque
para poder participar de este nuevo Reino, hay que tener la inocencia de un niño.
El demonio divide la felicidad misma.
La felicidad terrenal no dá la eternidad; es un premio mundano; del que se debe rendir
cuenta; como se rendirá cuenta de cada acto realizado en la vida.
La felicidad que la bestia dió al mundo, era una falsa felicidad; era una extraña
felicidad, que no contenía eternidad; era una felicidad, salida de una causa efímera;
era una felicidad salida del oro; era una felicidad extraña salida de lo efímero; era
una felicidad cuya causa había violado la ley del Padre; era una felicidad que encubría
el dolor moral; porque fué una extraña felicidad con una extraña condición; la de
quitarle a unos, y la de sobrarle a otros; era una extraña felicidad con dosis de
infelicidad; era una felicidad nó pedida por nadie en la prueba de la vida; era una
felicidad creada con cálculo y astucia; era una felicidad a costillas de montones de
cadáveres; era una felicidad en que los humildes del Padre fueron los últimos; era una
felicidad que incluía influencia de dolor; era una extraña y desconocida felicidad,
salida de espíritus venidos de las tinieblas; era una felicidad sujeta a yugo; era una
felicidad en que se compraban los ideales; era una felicidad dada por el uso de la fuerza,
a la fuerza; era una felicidad que se pesaba en oro; era una felicidad que se medía con
el metro del patrón oro; era una felicidad cuyo precio lo fijaba la extraña bestia;
era una felicidad tan extraña e interesada, que ilusionaba a los hijos del Padre, al
grado de hacerles olvidar el divino evangelio del Padre; era una felicidad que no daba
la felicidad eterna; una extraña felicidad que hacía ignorantes vivientes del
conocimiento del Padre; era una extraña felicidad que llevaba en su germen oculto,
la tragedia del llorar y crujir de dientes; era una extraña felicidad que nadie la pidió
en el Reino de los Cielos; era una tiniebla desconocida en los espíritus pensantes;
era una bestia venida de lejanas galaxias, que había pedido al Padre Jehova, conocer
la luz de un vivir planetario; era una prueba viviente de extraña jerarquía de tinieblas;
era una bestia que se arriesgó el todo sobre el todo; era una felicidad cuyo precio era
la nó entrada al Reino de los Cielos; era una extraña felicidad que encerraba la tragedia
de un planeta; era una extraña felicidad, cuya psicología, será estudiada por las criaturas
del futuro, como lo más extraño y desconcertante, salido del género humano; era una
extraña felicidad, que será sinónimo de perdición para el nuevo pensar del nuevo mundo;
era una extraña felicidad que terminaba en juicio; era una felicidad con extraño dolor é
injusticia; era una felicidad tan extraña, que será maldecida por los que la conocieron;
porque ninguno verá una vez más, su lugar de orígen; era una felicidad que desde el principio,
desde el primer instante, hacía germinar la tragedia; era una extraña felicidad,
que segundo por segundo, iba alejando al espíritu del Reino de los Cielos; era una
felicidad, que iba encerrando el conocimiento de todo espíritu, en un microscópico
presente; era una felicidad que encerraba dentro de sí mismo, la caída delante del Padre;
era una extraña felicidad, desconocida en el Reino de los Cielos; era una felicidad
surgida del cálculo y la astucia; era una extraña felicidad con el sello de satanás;
era una felicidad que llevaba en sí misma, la perdición del espíritu; porque ninguno
que conoció y sintió la extraña influencia, de esta extraña felicidad, ninguno volverá
a encontrarse fuera de la Tierra, con sus seres queridos; porque todo lo extraño con el
sello de satanás, divide; he aquí la felicidad que os dió la extraña bestia del
capitalismo..
Los divinos rollos de
la Divina Revelación Alfa y Omega |
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