Jeyli latin@ bebé

Registrado: 08 Feb 2007 Mensajes: 9 Ubicación: México
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Publicado: Sab Abr 21, 2007 5:05 pm Asunto: *** LA GRAVEDAD DEL AMOR *** |
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Hola a todos los de este foro. Espero que estén bien. A continuación les presento una historia (su primer parte o sea su primer capitulo). Espero que les guste.
LA GRAVEDAD DEL AMOR
1.- MURMULLO DE AMOR
…Eran las 7:30 de la mañana, el tráfico vehicular se hacía notar como un mar inmenso repleto de peces por doquier. En la parada del autobús, un montón de gente desesperada por irse a realizar sus deberes ocupaba casi toda una manzana por esperar por casi una hora el transporte. Entre este montón de gente se encontraba nuestro protagonista, un chico de lo más activo y egocéntrico que se puedan imaginar. Como se le hizo tarde, demasiado tarde para ir al Instituto de Estudios Teka que es un centro de intercambio estudiantil universitario a nivel internacional, Alex Mireles esperaba el transporte con ansiedad y nerviosismo puesto que era su primer día de clases, de conocer gente y de hacerse conocer. Sin embargo, todo esto lo había echado a perder por despertarse tan tarde.
- No volveré a ver televisión hasta altas horas de la noche…- se reprimía Alex con un bostezo – pero es que estaba muy buena la película.
- ¡Qué onda! – le gritó muy alegre una chica pelirroja con pecas en la mejilla muy chapeadas.
- ¿Paty? – le preguntó Alex sorprendido - ¿Qué haces aquí? Creí que te habías ido a la escuela desde hace media hora.
- Bueno, – contestó la chica – es que me quedé platicando con ese chico tan guapo… y por teléfono con Nancy, una amiga. Ya ni me acordaba de ir a la escuela hasta que te vi aquí paradito.
- Yo no me he ido, porque aún no ha pasado el autobús – dijo Alex muy desanimado. Apenas había dicho eso cuando el autobús arribó y toda la gente empujándose se subía al transporte y como se llenó éste, Alex y su amiga Paty tuvieron que esperar a otro autobús.
- No puedo creerlo – se lamentaba Paty – Ahora sí de plano, llegaremos tarde. Sólo espero que Nancy me aguarde un asiento en el salón. Estaremos juntas en dos clases de las cinco que tendremos.
- Qué bueno que estarás con alguien que conoces. – le dijo Alex – Yo no conozco a nadie. Para mí sí será vergonzoso llegar enfrente de todos pidiendo disculpas por llegar tarde.
- Tranquilo. Todo saldrá bien. – le animó Paty – Además no seremos los únicos en toda la escuela en llegar tarde.
Alex sacó un cuaderno para pintar mientras llegaba el siguiente autobús. Repentinamente empezó a ventear mucho una llovizna ligera cayó. Alex y Paty corrieron hacia una tienda de abarrotes y se colocaron bajo el techo.
- ¡Qué mala suerte! – se lamentaba Paty – Sólo falta a que caiga granizo.
- No digas eso. – le dijo Alex en tono molesto – Una lluvia es signo de buena suerte. Es una bendición que el Señor nos manda.
- Está empezando a ventear más fuerte. – replicó Paty – Si llueve más fuerte, no voy a la escuela. No traigo un paraguas. Y no me gusta mojarme en la lluvia.
El cuaderno de Alex salió volando hacia el parque de enfrente. Corrió para alcanzarlo, pero un hombre alto y rubio que se encontraba bajo un roble y a un lado de éste último había un hermoso rosal, tomó el cuaderno y empezó a hojearlo. Su mirada parecía fría que miraba los dibujos de Alex sin prestarle mucha atención pensando que quizá la libreta le pertenecía a un niño.
- ¿Éste cuaderno es tuyo? – le preguntó el extraño hombre que vestía elegante y casual. Alex no dijo nada y el hombre volteó la mirada hacia él.
- S-sí, sí es mío – titubeó Alex al verle a los ojos que parecían un pedazo de cielo y con un aire tan sereno en ellos.
- Dibujas como un niño de kinder – dijo aquel hombre en un tono burlesco - ¿Lo sabes?
Alex al escuchar esto inmediatamente le reclamó porque para él eso era una falta de respeto.
- Eso que te importa. Devuélveme mi cuaderno, por favor.
- Por supuesto que no me importa. – le dijo el hombre - ¿Cómo me van a importar estos dibujos tan infantiles? El misterioso hombre rubio tiró el cuaderno y se marchó diciéndole que no tenía talento.
- Será mejor que lo dejes. – El hombre subió a su auto sport azul.
Alex sintió mucho coraje ante tales palabras y a la vez triste. Nadie le había hecho esa clase de comentarios acerca de sus dibujos. Recogió su cuaderno y se marchó a donde estaba Paty.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó Paty – Te veo triste.
- Nada, no me pasa nada – le respondió Alex con una sonrisa falsa. Abrió su cuaderno nuevamente y se puso a dibujar. En eso llegó un hombre de cabellera larga en motocicleta que vestía con pantalones rotos y una chamarra negra con una leyenda que decía: “Bad Boy”. Paty al verlo corrió hacia él y le saludó con un beso y un abrazo.
- Marco Antonio. ¡Qué gusto verte!
- Paty. ¡Hola! ¿No te has ido a la escuela?
- Pues no, aún no. Lo que pasa es que el autobús se ha tardado mucho.
- Déjame llevarte en mi motocicleta. No te preocupes.
- Gracias Marquitos. – le agradeció Paty con un beso en la mejilla. Se dirigió hacia Alex y se despidió de él – Nos vemos en la escuela. Bye.
- E-este, sí, bye. – le dijo sorprendido Alex – Bueno, supongo que me quedaré aquí a esperar solo el autobús. De pronto apareció un auto sport azul que casi lo atropella sino fuera porque una señora le gritó que se hiciera a un lado.
- Oye, fíjate por donde conduces. Fantoche.
- ¿A quién le dices fantoche? – le dijo el mismo hombre rubio bajando del auto – Mocoso, tú fuiste quien se atravesó en mi camino.
- ¿Yo? Eres un mentiroso.- le gritó Alex. Pero aquel tipo alto y gallardo no le hizo caso en lo más mínimo. – El autobús ahí viene. Tengo que irme antes de que se me haga más tarde.
- No llegarás a tiempo. – le dijo el hombre rubio – Sube a mi auto. Yo te llevaré.
- ¿Lo dices en serio? – le preguntó Alex sorprendido por su actitud – Gracias.
- Pero te cobraré una tarifa por hacerlo. – le dijo el tipo en tono sarcástico.
- ¿Qué? – se asustó Alex al escucharlo – Bueno, no importa. Vamos.
Alex subió al auto de aquel hombre quien sin conocerlo le hizo el favor de llevarlo a la escuela de Teka. Durante el recorrido el silencio reinaba y ninguno fue para empezar una conversación. Un gran distanciamiento había entre ellos que ni siquiera una mirada se dirigían. Ya estando en el instituto, Alex le agradeció mucho a aquel tipo tan apuesto.
- Muchas gracias. ¿Cuánto es por el favor?
- No es nada. Yo también vengo a estudiar aquí y quise hacer mi obra del día a un compañero del instituto. – le dijo sin mirarlo.
- ¿Estudias aquí? Gracias. Mi nombre es Alex, Alex Mireles y acabo de ingresar al Instituto de Estudios Teka y…
- Tengo que irme. Mis clases empiezan. – le interrumpió sin escucharlo.
- Es un tipo raro. Ni siquiera me dejó terminar. Bueno, por lo menos tiene un gran corazón. ¡Ash! No le pregunté su nombre.
En eso llegaron Paty con el chico de la motocicleta.
- ¿Alex? ¿Cómo le hiciste para llegar tan rápido?
- Bueno, un compañero del instituto me hizo el favor de traerme.
Ya estando en clases, Alex conoció en su primera clase a un nuevo amigo de Venezuela, Travis Treviño.
- Alex, me alegro haberte conocido. No conozco a nadie. Eres el primero.
- Tú también eres el primero que conozco, Travis. Y lo bueno es que estamos en dos clases juntos.
- ¡Hola chicos! – los saludó Paty.
- ¿Paty? ¿También estarás aquí? – le preguntó Alex.
- Así es. Les presento a Nancy Jones. Ella es de Buenos Aires, Argentina.
- Hola. Gusto en conocerlos. – los saludó la chica nueva del grupo.
- El placer es nuestro. – le dijo Alex con una gran sonrisa. En eso entró en el salón el tipo rubio, alto y apuesto con tres chicos, quienes parecían ser sus amigos. Alex volteó y lo vió y con una sonrisa en su cara, pensó: “Va a estar en la misma clase. Estaremos juntos todo un semestre.” El tipo rubio volteó hacia Alex y se le quedó mirando por un minuto hasta que uno de sus amigos le interrumpió.
- ¿Te pasa algo? Parece que viste a un fantasma.
- Estoy bien. Gracias. Busquemos un lugar donde sentarnos.
Y así fue el gran y esperado primer día de clases. Alex conoció a muchas personas, pero sólo se hizo de tres amigos quienes estarán con él en la mayoría de las clases. Alex también se percató que el tipo rubio con aire de misterio estará con en tres de cinco clases y para él esto era como un sueño hecho realidad.
En la cafetería de la escuela estaban Alex y sus tres amigos conversando.
- A pesar de lo que sucedió hoy en la mañana – dijo Alex en referencia a la espera del autobús – todo resultó muy bien.
- Tienes razón Alex. – le dijo Nancy – Todo resultó muy bien. Lo único que no me agradó es que la maestra de matemáticas haya encargado tarea tan rápido para mañana.
- A mí tampoco no me pareció bueno. – habló Paty.
- Eso no importa. Haremos juntos la tarea antes de irnos a nuestras casas.- los animó Alex.
- Me parece buena idea. – recalcó Travis – Ya que en casa no me hacer nada. Digo, batallo para hacer las tareas y estudiar solo.
Alex se levantó de la mesa para servirse un poco de ensalada cuando se topó de nuevo con el chico rubio.
- ¡Hola! – le saludó Alex muy alegre - ¡Qué gusto de volver a verte!
- Pues para mí no. – le contestó secamente – Eres una molestia. ¿Lo sabes?
- ¿De qué hablas? Sólo te saludé. – le recalcó Alex muy enojado – Eres un tipo frío y presumido.
- ¿Eso crees? No me digas. Lo peor es que estaremos juntos en tres clases. Tener que soportarte un semestre es una pesadilla.
- Pues para mí no. Es como un sueño. – le dijo Alex suspirando. El tipo rubio se le quedó mirando fijamente a los ojos y después se va. – Oye, espera. No sé tu nombre.
- Ni te lo diré. Mocoso. – le dijo aquel hombre y volteó de nuevo a verlo y sólo se apreció una pequeña sonrisa en su rostro de tez blanca y mejillas rosadas.
- No importa. Muy pronto lo sabré. Y no pasará después de mañana. – se dijo Alex muy confiado.
Al día siguiente, que era una mañana fresca de febrero y con una llovizna ligera, Alex llegó un poco más temprano a la parada del autobús pero ésta estaba llena de mucha gente como ayer.
- Debo buscar otra parada de autobús donde no haya tanta gente. Se decía asimismo Alex. Apenas había dicho eso sentado en una banca de una esquina cuando un auto sport Azul apareció y toda la gente observaba aquel vehículo de lujo y comentaban entre sí que a lo mejor se trataba de un extranjero, alguien muy importante. Alex al escuchar tales comentarios se le vino a la mente aquel tipo rubio misterioso que también conduce un auto igual. Y en definitiva, era el mismo chico quien se paró enfrente de la parada del autobús donde estaba sentado Alex. El hombre bajó del auto traía puesto unas gafas y un vestuario casual pero elegante. Pareciera alguien importante, de buena clase y con una compostura caballerosa y formal. Se dirigió hacia Alex con una forma de caminar recta y pasiva a pesar de la llovizna.
- Hola – le saludó muy seco a Alex - ¿Te quedarás aquí mojándote bajo la lluvia y esperar el autobús o quieres que te lleve a la escuela? Alex
Alex no entendía lo que pasaba, por un momento se quedó callado y luego le respondió:
- Gracias. Me iré contigo. – se puso de pie y se fue con él.
- ¡Qué guapo hombre! – exclamó una mujer al ver a ese hombre.
- ¡Y sexy! – dijo otra mujer - ¿Por qué no nos llevó a nosotras en vez de a él?
Alex subió al auto. El hombre rubio se le quedó mirando a la segunda mujer por un instante cuando dijo eso, subió y continuó con su marcha. Ambos se fueron al Instituto Teka. Durante el camino, ambos iban muy serios y callados hasta que Alex rompió el silencio.
- Gracias por llevarme a la escuela. Es en serio.
- No tienes porque agradecerme. – le respondió aquel tipo sin voltear hacia Alex.
- Oye, ¿Siempre recorres este camino para ir a la escuela? Digo, es que ya es la segunda vez que te veo y…
- Así es. Tomo este camino. Le interrumpió a Alex.
- ¿Por dónde vives? ¿por aquí cercas?
- Claro que no. Y… no te lo diré.
- Eres muy feo. Ni siquiera me has dicho tu nombre.
- Crees que soy feo. ¿eh? – el tipo se sonrió - ¿No te parezco atractivo?
- Pues… - se sonrojó Alex porque por dentro pensó que si lo era, que era un chico atractivo y gallardo. El tipo rubio volteó y miró a Alex por unos segundos y le dijo:
- Hemos llegado a la escuela.
El tiempo que transcurrió durante el camino fue muy rápido, pero Alex estaba feliz de haberle hablado ya que ayer en el camino jamás tocaron una palabra. Alex bajó del auto y tomó su mochila y le dijo con una pequeña sonrisa: “Gracias”. El tipo rubio se le acercó y le tocó su mejilla derecha y le sonrió. Después le dijo que se esperara, sacó de su auto sus libros y un paraguas negro por si llovía más fuerte y cerró con llave su auto. Se dirigió hacia Alex, le quitó su mochila y le dijo:
- Yo me la llevaré. Iremos juntos al salón. – abrió su paraguas y se fue con Alex.
Ya estando en el salón se encontraban los tres amigos del chico rubio, por cierto también de igual de apuestos.
- Gracias por acompañarme al salón. – le agradeció Alex.
- Toma. – el tipo le devolvió su mochila – Por cierto, mi nombre es Lander Schiller. Nos vemos.
- Mucho gusto Lander. – le dijo sonriente Alex. Él volteo y con una sonrisa le dijo:
- En la salida, ¿Te gustaría ir a comer algo?
- Claro. Estaría encantado.
En esos momentos llegó Paty casi con la lengua de fuera.
- Fiu. Llegué justo a tiempo. ¿Alex? ¿qué te caíste de la cama?
- No. Él me trajo aquí. – le dijo señalando al chico rubio – Es muy lindo y gentil.
-¿Lo conoces? ¡Wow! Preséntamelo, ¿no?
- Bueno, me late que lo quieres conocer por otra razón. Te diré su nombre. Se llama Lander.
- ¿Qué quisiste decir con eso? – le preguntó Paty muy enojada.
- Pues cualquier chico guapo que conoces le propones que sea tu novio. Ya has tenido como cinco y ahorita tienes dos al mismo tiempo. No quiero que andes jugando con él. No se merece un trato así, si no ya andarías con tres.
Por otro lado, Lander, el hombre de cabello rubio, estaba con sus amigos conversando sobre Alex.
- Vienes muy contento ¿eh? – le dijo uno de ellos de cabello negro y muy corto - ¿Cómo se llama?
- Me late que te gusta Lander. ¡Qué afortunado! – le dijo otro de cabello castaño oscuro con coleta.
- No es de suma importancia, pero su nombre es Alex. Y es una molestia. – le respondió Lander.
- Pues a mí me parece que no. Llegaste muy feliz con él que hasta lo invitaste a comer.
Durante el transcurso de las clases, Alex se le quedaba mirando a Lander y pensó que lo que le dijo de ir a comer sólo era un juego. No se imaginaba que haría algo así pues su comportamiento era frío y extraño. Ya era la hora de salida, Alex junto con sus tres amigos estaban en las bancas de una parada de autobús.
- Oigan, tengo que irme. – les dijo Alex a todos.
- ¿Por qué tan rápido Alex? – le preguntó muy curiosa Nancy.
- Bueno, es que… - Alex titubeaba porque no quería decirles acerca de ir a comer con el chico que conoció del auto sport azul, pero tampoco no sabía si en verdad era cierto lo que dijo éste último. Llegó en ese momento, Lander en su auto. Abrió la ventana y le habló a Alex.
- Bien. Vamos Alex. Iremos a Pizza Palace. ¿Qué te parece?
- Me parece bien. – le contestó Alex sorprendido porque no pasó por su mente eso. Se dirigió a sus amigos. – Nos vemos mañana. Cuídense.
- Cuídate tú. Ese chico se ve sexy por lo que ha de ser una fiera. No te dejes. – Le dijo Paty. – Te quiero ver mañana completito.
- Cállate, ¿por qué dices eso? – le preguntó Alex muy apenado porque pensó que Lander pudiera oírla y se fue.
En el restaurante Pizza Palace, Lander y Alex estaban sentados en una mesa con vista al exterior donde pudiese apreciarse la ciudad.
- Se ve hermosa la ciudad. – dijo Alex mirando por la ventana – Nunca había venido aquí. Es increíble este lugar.
- Lo es y muy cool. Ésta en onda. Me alegro que te gustara venir aquí. ¿Quieres una nieve con chocolate encima y unas chispas de colores? Yo invito. Es mi favorita. Sobretodo si la nieve es también de chocolate.
- Sí, gracias. Yo quisiera una de vainilla.
Lander se puso de pie y fue a traer las dos nieves. Después pasó a lado de un florero de tulipanes y tomó uno. Regresó a la mesa donde estaba Alex y le dio la nieve con el tulipán.
- Toma. Te traje este tulipán blanco. Te lo doy en muestra de agradecimiento de estar aquí conmigo. Hoy es un día muy especial para mí.
- Gracias Lander. No… no te hubieras molestado.
- Sabes, en verdad no eres una molestia. Para mí eres alguien especial. – Lander le dijo eso al tocarle una mejilla – Eres… eres una linda persona.
Alex al oír eso se sonrojó y con una sonrisa le agradeció el cumplido. Ya eran como las cinco de la tarde. Lander dejó a Alex en su apartamento.
- Mañana vendré por ti a las 7:20 de la mañana. ¿Te parece bien Alex?
- Claro. Nos vemos mañana Lander. Y vete con cuidado a tu casa.
- Antes de irme. – Lander acercó su rostro al de Alex.- Quiero darte algo, algo que me ha dado tentación dártelo desde que te ví. – Le dio un beso muy despacio en sus labios.
Alex no podía contener la respiración y rodeó con sus brazos el cuello de aquel chico rubio con una mirada fría pero con un buen corazón. _________________ Para todas las chavas y todos los chavos de parte de ¡¡¡Jeyli!!! |
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